Días de radio
Mariana Urquijo Reguera
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lacajadelostruenosyahooes/18/18/24
sábado 13 de marzo de 2010, 17:01h
Es curioso que en los días de la frugalidad, en la que sustituimos los aparatos tecnológicos cada seis meses o un año, en la que los medios de comunicación no cesan de cambiar, en medio de todo este caos de perpetuo movimiento hay un medio de comunicación que no ha cambiado, que no está amenazado por el cambio y que además, goza de excelente salud: la radio.
Hoy como hace tantas décadas, la radio sigue siendo fundamental tanto para informarse, entretenerse como para estar acompañado. Y todos los que escuchan la radio sabrán que además, es una compañía productiva, ya que te permite hacer todo tipo de actividades: escribir, leer, conducir, estudiar, cocinar, pasear.
Esto es posible porque la radio tiene un tempo y un tono que es muy similar al hilo cotidiano del pensamiento de una persona. Comparada con la televisión, que inhibe las reacciones, copa la atención e imposibilita muchas otras acciones, la radio posibilita una escucha que reacciona.
Uno de mis últimos descubrimientos sobre las posibilidades de este medio es que el mismo presentador en la tele y en la radio, haciendo entrevistas, es capaz de sacar muchísima más información en 5 minutos de radio a un entrevistado que en 60 minutos de tele. No se cual es la causa, pero intuyo que cuando sabemos que solo nos valemos de la palabra, vamos más al grano, somos más profundos y precisos, no se producen los griteríos de las tertulias televisivas y eso se agradece.
El otro día me sucedió que comiendo con dos personas del trabajo, comentando la noticia del día: la muerte de Don Miguel Delibes, todos habíamos escuchado las mismas entrevistas a las 8 de la mañana en la misma cadena de radio. Y es que la radio no tiene horarios, sus picos de audiencia no se juegan entre las diez y las once de la noche, sino que durante todo el día y toda la noche.
Otro fenómeno que no puede pasar desapercibido, es la cantidad de gente que vuelve a escuchar los partidos de futbol por la radio. Con la privatización de las retransmisiones y la sosez de muchos comentaristas de televisión, se vuelve a la radio, que logra transmitirte los cuadros mediante la palabra y el entusiasmo, el dominio de cierta narrativa y las tonalidades de la voz, que en el televisión es casi imposible ver y oír.
Y no deja de ser tranquilizador que haya algo que aunque todo cambia, él no cambia.
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Filósofa, profesora e investigadora.
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