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La actitud de la presidenta se cuela en la agenda política nacional

La "rebeldía" de Aguirre irrita al Gobierno y contagia a la oposición

domingo 21 de marzo de 2010, 18:29h
El Partido Popular tiene una presidenta regional que planta cara al Gobierno central con la destreza necesaria para encender debates de los que sale indemne y respaldada por la dirección nacional para asombro del Ejecutivo, que ya la ha tachado de "insumisa". La subida del IVA, las corridas de toros, el Plan 2000E o Educación para la Ciudadanía han sido algunos de los escenarios en los que Esperanza Aguirre ha desplegado una rebeldía que ya forma parte de su perfil político.
Esperanza Aguirre no asiste impasible ni se limita a criticar sin más aquellas medidas del Gobierno central que no le agradan lo más mínimo. Se muestra combativa, en ocasiones desafiante, pero la mayor parte de sus desmarques son seguidos más tarde por colegas de partido en otras comunidades. Aguirre hace oposición a José Luis Rodríguez Zapatero y cuenta con el respaldo de su presidente en Génova, aunque muchos crean que le mete en apuros y le hace sombra como principal azote de Moncloa.

Desde que el socialismo recuperó el poder, el mensaje de que el grifo se ha cerrado para la Comunidad de Madrid no ha cesado. Pero son otros discursos, muchos de ellos muy recientes, los que evidencian que Aguirre no teme un enfrentamiento directo con el Ejecutivo, amparada por un equipo que no se desvía un solo milímetro de las directrices y con gran calado en su electorado, al que azuza con una política de hechos que no se conforma con la declaración y el asentimiento. Es la rebeldía declarada del Gobierno de la presidenta. La que incluso, a veces, incomoda en sus filas.

“La izquierda quiere la palabra rebelión para ella sola”, manifestó Aguirre esta pasada semana en Los Desayunos de TVE. Es así como justifica la acogida del Ejecutivo a sus palabras sobre la futura subida del IVA. Rodríguez Zapatero, en tono jocoso, afirmó en un acto en Andalucía el pasado fin de semana que, “conociendo a Rajoy, firmará”, refiriéndose a los apoyos dentro del Partido Popular a lo que para los socialistas es otra bravuconada más de la líder madrileña. Rajoy firmará. El presidente de los ‘populares’ ha constatado que la medida supondrá en los hogares madrileños el abono de 350 euros más al año por este concepto.

Al IVA le precedieron los toros, esta vez en oposición al debate sobre la Fiesta que se desarrolla en Cataluña, en un nuevo golpe de efecto que, una vez más, irritó a sus detractores. El blindaje de las corridas en la Comunidad de Madrid será secundado por Murcia o Valencia. De nuevo Aguirre alertó a los suyos y supo desviar la atención de Cataluña para erigirse en defensora de esta tradición con la futura declaración del espectáculo como un Bien de Interés Cultural más, lo que le ha servido para recibir elogios del mundo taurino y calentar un debate que, según la presidenta, responde a sentimientos nacionalistas y ataca el hecho de que los toros “están en la cultura española desde tiempo inmemorial”.

Esperanza Aguirre, rodeada por los medios. EfeAntes fue el Plan 2000E. “No me puedo creer –dijo Miguel Sebastián- que Esperanza Aguirre vaya a dar 3.000 euros a un madrileño para comprar un Jaguar y cero para un Clio”. El ministro de Industria era, por primera vez, víctima de un desplante de la presidenta, que propuso una rebaja en el Impuesto de Matriculación pero rechazó la ayuda pública a la compra de un automóvil. La Rioja se sumó.

Parecía que el ministro de Industria no supiera ya entonces de la rebeldía de Aguirre. Ya había hecho gala de ella en materias como la educativa, más concretamente con la asignatura Educación para la Ciudadanía, por determinados “manuales con un grado verdaderamente terrorífico de adoctrinamiento hacia los niños”. Así que, “hasta que no haya una postura del Supremo que diga lo contrario”, señaló la presidenta, la Comunidad de Madrid respaldará la objeción.

Ocurrió también con el célebre “cheque-bebé” de 2.500 euros a los padres por cada nuevo hijo. A Aguirre le parecían escasos y prometió 300 euros por nacimiento, que se sumarían a los 3.000 que hubiera ofrecido Rajoy de haber llegado a La Moncloa en 2008. Un Rajoy con el que hasta ella reconoce que ha podido dar lugar a controversias. “Hay mucho interés en mostrarme a mí como alguien que mete el dedo en su ojo”, dijo en la ya comentada entrevista en el programa matinal de TVE. Tras aclarar que pese a que “ha podido haber discrepancias en el pasado, ahora la relación está muy bien”, invitó al nuevo director de Público, Jesús Maraña, presente en el plató, a que repasara cada una de las llamadas a la rebeldía que ha hecho desde que Rodríguez Zapatero ganó sus primeras elecciones.

Porque la oposición de hechos va más allá que la de declaraciones, pero nunca sobrepasa la ley. Consigue ser el centro de las miradas, encabezar reivindicaciones más tarde secundadas por otros dirigentes e introduce en el debate sobre estos asuntos el picante que sólo políticos de su perfil saben añadir. La invitación a Maraña fue clara: “Le reto a que diga qué ley he incumplido yo”. Efectivamente, la insumisa cumple, aunque no acate, se revuelva y llame a seguir sus pasos. Y así, una y otra vez. Y siempre con una repercusión que irrita al Gobierno y contagia a la oposición.
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