Cartas cargadas de odio
Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
viernes 19 de marzo de 2010, 21:56h
Una carta puede ser muy prometedora según quién la remita. A menudo, las que envían los niños contienen felices esperanzas de regalos de Reyes o las ocurrencias de quien está aprendiendo a escribir. Sin embargo, hay líneas que los adultos cargan de odio.
Hace algunos días, la Embajada de Israel en España comenzó a recibir cartas procedentes de distintos centros educativos cuyos remitentes eran niños de 4º de Primaria. Al parecer, el envío formaba parte de la campaña de una ONG cuyo nombre omitiremos para no darle más publicidad que la merecida por sus actos.
Algunas de las cartas procedían de un centro educativo en Almoines (Valencia), y eran de este tenor: «Los judíos matan por dinero». «Evacuad el país para los palestinos». «¿No os da pena matar bebés?». «Marchaos a otro lugar donde os acepten».
Soslayemos ahora la responsabilidad de una organización que pretende buscar la paz con iniciativas que incitan al odio. Centrémonos en la responsabilidad de los docentes, a quienes los padres encomiendan la educación y el cuidado de sus hijos.
¿Dónde está el director del centro cuyas aulas se utilizaron para la propaganda judeófoba? ¿Forma parte de los contenidos y de los planes educativos el fomento del odio contra los judíos? ¿Conocía la iniciativa? ¿La aprobó?
Sigamos haciendo preguntas. ¿Ha intervenido ya la inspección de la Consejería de Educación? ¿Y la del Ministerio de Educación? Querría creer que sí. Si lo han hecho, ¿cuáles son sus conclusiones?
Podríamos preguntarnos si el maestro que incitó a los niños de Almoines a escribir las cartas les mostró fotografías de las víctimas israelíes –judías y no judías- del terrorismo de Hamás. Tendría que preguntarle – ojalá pudiera- si les habló del terror a los cohetes y de los terroristas suicidas estallando en los locales que frecuentan niños como ellos. ¿Les contó que en Israel, que es una democracia, niños árabes y judíos estudian juntos en las escuelas y que cada uno es libre de practicar y vivir su fe? ¿Les habló de los niños palestinos huérfanos por los asesinatos de Hamás entre su propia población?
Gramsci vio el formidable poder de un maestro dedicado a enseñar ideología y a convertir el aula en una tribuna política. Es responsabilidad de los docentes y de los directores de los centros evitar que la enseñanza se convierta en propaganda.
¿Enseñará el director del centro de Almoines a esos niños la insalvable diferencia que hay entre una tiranía como la de Hamás y una democracia como Israel? ¿Cómo lo piensa hacer? ¿Mostrará las clases evacuadas de niños israelíes evacuadas a golpe de sirena porque llegan los cohetes?
El compromiso de las instituciones públicas en la lucha contra la judeofobia debe ser firme y claro. Ninguna Administración puede consentir el abuso de la función docente y de los recursos públicos que deben dedicarse a la educación de los niños, no a su manipulación.
Así, ante estos hechos, los ciudadanos debemos pedir una reacción enérgica y decidida a los responsables políticos y administrativos. La Historia de España –como la de toda Europa- conoce bien las consecuencias de enseñar el odio y el resentimiento a los niños. El nazismo y el estalinismo tuvieron fervientes defensores entre los maestros, que llegaron a instruir a los niños para que vigilaran y delatasen a sus padres.
Debemos demostrar al mundo y a nosotros mismos que hemos aprendido del pasado. Hemos de desterrar la propaganda y el adoctrinamiento de las aulas. Tenemos que reaccionar como padres, como ciudadanos, como seres humanos responsables contra quienes se sirven de la autoridad del maestro para encubrir la agitación, el odio y la mentira.
He aquí nuestra responsabilidad.
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Analista político
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
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