día europeo de la homeopatía
Cerca de 100 millones de europeos utilizan la homeopatía
lunes 22 de marzo de 2010, 11:28h
Este 23 de marzo se celebra el Día Europeo de la Homeopatía cuando se calcula que cerca de 100 millones de europeos utilizan la homeopatía y su segunda generación, la medicina biorreguladora, para resfriados, contusiones y alergias.
Este 23 de marzo se celebra el Día Europeo de la Homeopatía, que culmina con una jornada de debate en el Parlamento Europeo. Se calcula que 100 millones de europeos utilizan la homeopatía y la que está considerada su segunda generación, la medicina biorreguladora, sobre todo en patologías como resfriados, contusiones, alergias y procesos inflamatorios y febriles. El 75 % de los europeos conocen la homeopatía, según la Comisión Europea, y el 29 % de ellos la utilizan. En España, unos 3.000 médicos de Atención Primaria, 2.000 pediatras y 4.600 facultativos de otras especialidades, entre las que destacan traumatólogos y otorrinos, prescriben medicamentos homeopáticos y biorreguladores.
"Los medicamentos biorreguladores cuentan con la misma seguridad que los homeopáticos pero tanto sus dosis como su evidencia científica son superiores", destaca el doctor Jesús Agudo, presidente la Asociación para el Estudio de la Medicina Biorreguladora (Asembior), y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid. En la homeopatía convencional se utilizan dosis infinitesimales de compuestos de origen vegetal y mineral. En la medicina biorreguladora las dosis están en torno a 20 microgramos, lo que permite "obtener un efecto demostrable y, al mismo tiempo carecer de efectos secundarios", añade.
Como explica la doctora Ángela Carrasco, inmunóloga del Hospital Ramón y Cajal de Madrid y vicepresidenta de Asembior, "las dosis que se emplea en la medicina biorreguladora, hace que los receptores específicos de los linfocitos (TCR) potencien la señal y por tanto los linfocitos muestran una unión más ajustada al antígeno. Se restablece una equilibrio entre las células Th1, implicadas en la inmunidad mediada por células y las Th2, que facilitan la producción de anticuerpos, regulando así la respuesta inflamatoria por las células Th3 y Treg que son las consideradas como protectoras . Los antiinflamatorios convencionales suprimen la inflamación actuando sobre las células de la respuesta inmune y las tisulares pero las toxinas persisten".
Así, se ha comprobado en numerosos estudios con medicamentos biorreguladores, como Traumeel, un mediador de la inflamación, que acelera la recuperación del esguince, según un reciente estudio de la doctora Laura Ots, del Hospital 9 de Octubre de Valencia. Una investigación anterior, publicada en la revista Complementary Therapy Medicine en 2008, concluía que "Traumeel es tan efectivo como la medicina convencional en el manejo de lesiones leves o moderadas en la población. Su uso fue seguro y juzgado por los médicos como mejor tolerado que los medicamentos convencionales".
El doctor Santiago de la Rosa, presidente de la Comisión de Medicina Naturista del Colegio de Médicos de Madrid destaca la "eficacia y seguridad de los medicamentos biorreguladores, así como su disponibilidad en diferentes tipos de presentaciones (comprimidos, sprays, gotas, inyecciones, etc.)", mientras que la doctora Assumpta Mestre, que dirige la sección de homeopatía del Colegio de Médicos de Barcelona resalta su uso "cada vez más extendido en todas las especialidades médicas, tanto en tratamiento como en prevención, debido a que en la mayoría de las enfermedades está implicado el sistema inmune".
La Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria ha elaborado una guía en la que recomienda este tipo de tratamientos para 30 patologías diferentes, como síndromes gripales, infecciones de las vías respiratorias, fibromialgia, fatiga crónica, otitis, asma, depresión o insomnio. Los medicamentos biorreguladores también están indicados en la eliminación de toxinas. "Nuestro organismo está cargado de toxinas procedentes de la alimentación, los medicamentos y los contaminantes ambientales. Esa intoxicación permanente y acumulada facilita la aparición de numerosas enfermedades como el asma, las alergias y patologías cardiovasculares", asegura el doctor Agudo. Por ello, recomienda someterse al menos un par de veces al año a un tratamiento de detoxificación supervisado por un médico o farmacéutico.