www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

SÍMBOLOS DE REPRESIÓN

Los muros de la vergüenza

viernes 02 de abril de 2010, 01:51h
Pocos símbolos humillan y rebajan tanto la condición humana como los muros de separación. Estas construcciones van más allá de la división geográfica y cruzan la línea de lo ideológico, lo cultural o lo humano. No son pocos los ejemplos que nos ha dejado la historia, desde el muro de Adriano hasta el de Berlín, de extensos e impenetrables kilómetros de piedra y alambrada que han separado naciones, pueblos y hasta familias enteras. A día de hoy, y a pesar de la mala publicidad que conllevan para aquellos regímenes dispuestos a construirlos, todavía se levantan esta clase de muros por todo el mundo.
Tras la caída del muro de Berlín, en un cada vez más lejano año 1989, parecía que no sólo estuviera cayendo el Telón de Acero que había mantenido dividida a Alemania durante más de 28 años. Con la caída de este histórico símbolo de la represión cultural y social parecía que también caía el símbolo en sí mismo. Pero, a pesar de que han trascurrido dos décadas desde aquel histórico 9 de noviembre, aún existen multitud de muros y vallas por todo el planeta que representan la mayor de las humillaciones, la de la falta de libertad. Estos son sólo algunos de ellos:

La barrera anti Palestina
El muro más polémico de los últimos años es el que está levantando Israel en torno a Palestina. A pesar de ser un proyecto inacabado de más de 720 kilómetros de longitud, las consecuencias que el muro está provocando sobre la población local son enormes y las quejas por parte de Naciones Unidas y las organizaciones pro derechos humanos se multiplican. Mientras los palestinos sufren el bloqueo internacional de alimentos y otros recursos básicos debido al conflicto que libran desde hace años la Autoridad Nacional Palestina e Israel, la construcción de este muro, aprobada en 2002, restringe aún más si cabe la movilidad en una de las regiones más pobladas del planeta. Mientras Tel Aviv esgrime razones de seguridad para seguir con su levantamiento, las ONG acusan a Israel de querer ahogar a los palestinos entre kilómetros de hormigón y alambradas.

Protestantes y católicos
Bajo el curioso eufemismo de ‘Líneas de paz’ las autoridades británicas empezaron a levantar hace más de cuatro décadas kilómetros de muros y alambradas con el objetivo de separar las comunidades protestantes de las católicas, históricamente irreconciliables, en Irlanda del Norte. Tras la casi absoluta pacificación de la zona (aún se cometen atentados terroristas por parte de miembros aislados del IRA que no reconocen los acuerdos de paz) estos muros han quedado en pie como último vestigio de la eterna animadversión entre ambas comunidades que hoy en día están condenadas a entenderse. Estas 'Líneas de paz’ levantadas a pesar de la oposición de la ciudadanía, dividieron durante años comunidades y barrios enteros llegando, incluso, a atravesar colegios y parques bajo el pretexto de mantener la seguridad en una de las zonas más hostiles de Europa.

En busca del sueño europeo
Las vallas que separan las ciudades de Ceuta y Melilla de Marruecos son vigiladas noche y día por patrullas policiales a ambos lados de la frontera y son muchos los casos de inmigrantes ilegales que, intentando alcanzar el sueño europeo, se dejan la vida atravesándolas. Este conjunto de vallas cuentan con la más alta tecnología en detección de posibles intrusos: cámaras de vigilancia, sensores de movimiento, alambres de espino para evitar la escalada, etc. Todo sirve para evitar que los miles de africanos que intentan llegar a Europa se queden en el camino ya que, de superar estas vallas, lograrán acceder no sólo a España, sino a todo el continente. Con este objetivo, alrededor de las ciudades españolas se levantan campamentos repletos de subsaharianos a la espera de una oportunidad para poder sortear el último escollo antes de alcanzar su sueño.

Repeler a los ‘espaldas mojadas’
Este mastodóntico proyecto, que gozó de su impulso definitivo durante los ocho años de gobierno de la administración de George W. Bush, empezó a levantarse en 1994. Con más de 3.200 kilómetros de longitud, la separación fronteriza más grande del mundo, el muro entre Estados Unidos y México tiene una altura media de 5 metros a lo largo de su recorrido. ‘El muro de la Tortilla’, tal y como es conocido por los inmigrantes ilegales que intentan superarlo, es el último escollo de los llamados ‘espaldas mojadas’ para entrar en Estados Unidos, su particular tierra prometida. Pero la frontera no sólo cuenta con el muro para impedir la entrada de ilegales; multitud de patrullas fronterizas -policiales y ciudadanas-, perros, detectores de movimiento, cámaras de vigilancia y sistemas láser vigilan el que es uno de los muros más inexpugnables del planeta.

Muros contra el terrorismo
Bajo el pretexto de luchar contra el terrorismo, son varios los gobiernos de todo el mundo que han levantado o proyectado la construcción de muros para evitar que esta clase de actividades se propaguen dentro de sus fronteras. De este modo, y con la ayuda de Estados Unidos, Afganistán y Paquistán han empezado a levantar barreras a lo largo de su frontera, una región muy accidentada que se había convertido en un auténtico coladero para los islamistas radicales y los talibanes, para intentar limitar el movimiento de combatientes entre ambos países.

En esta misma línea va encaminado el interminable muro que Arabia Saudí está construyendo a lo largo de todas sus fronteras, que limitan con hasta ocho países. Con más de 9.000 kilómetros de longitud, el muro saudí se convertiría, sin contar la Gran Muralla china, en la construcción más larga del planeta. Según las autoridades locales, su finalidad es la de proteger la producción petrolífera y evitar la entrada y salida de terroristas, en especial en las frontera con Yemen e Iraq, que día a día atraviesan la inmensidad del desierto arábigo con total impunidad.

Pero estos dos muros son sólo algunos de los encaminados a atajar el terrorismo. También se están levantado barreras en las antiguas repúblicas soviéticas de Uzbekistán y Kirguizistán, dos países centroasiáticos que empiezan a ver la amenaza del islamismo radical con verdadera preocupación.

El paralelo 38
Una de las regiones más tensas del planeta es la zona desmilitarizada que separa las dos Coreas. El paralelo 38 divide desde hace más de medio siglo ambos países antaño unificados. Este muro natural, puesto que a lo largo de sus 250 kilómetros de largo por cuatro de ancho se ha levantado un pequeño ecosistema sin injerencia humana, es, desde hace décadas, un símbolo de la división ideológica entre el capitalismo occidental de Seúl y el comunismo dictatorial de Pyonyang. La zona más militarizada del mundo (controlada por casi 2 millones de soldados de uno y otro país) sigue siendo motivo de tensos episodios entre ambos vecinos. A pesar de los periódicos acercamientos para reunificar familias separadas desde hace décadas, ninguno de los dos bandos está dispuesto a ceder en la que es una de las luchas de poder más antiguas del mundo.

La 'pared' egipcia
El pasado 9 de diciembre, el gobierno egipcio hacía oficial la puesta en marcha de un proyecto por el que quería construir un inexpugnable muro de hormigón y acero a lo largo de su frontera con Gaza. Por aquel entonces, Egipto esgrimió como motivo la lucha contra el contrabando y el tráfico de armas que abastecía a la guerrilla de Hamas. Pero lo cierto es que las organizaciones pro derechos humanos denuncian que este muro sólo traerá más agonías para un pueblo ya de por sí muy castigado por el conflicto con Israel. El paso de Egipto es una de las principales líneas de abastecimiento de alimentos y medicinas para el pueblo palestino y la construcción de este muro sólo supondría más trabas. Con una longitud de entre 15 y 20 kilómetros, las paredes de hormigón se levantarán hasta 25 metros sobre el suelo y tres bajo tierra haciendo imposible el sortearlo.

El muro olímpico
Los Juegos Olímpicos que albergará la ciudad carioca en 2016 han supuesto un impulso para Rio de Janeiro. Sabedoras de que el mundo entero está expectante ante los preparativos para el gran evento mundial, las autoridades de la ciudad han empezado a lavarle la cara a la ciudad. Uno de los proyectos que se han puesto en marcha es el 'muro de las favelas'. Esta construcción, que comenzó a levantarse en 2009, separará 13 barrios de favelas del resto de la ciudad. Fuentes municipales esgrimen la protección de la selva que rodea a Rio como la principal razón para construir el muro. Mientras, no son pocas las voces que denuncian que el verdadero motivo es mantener la cara menos agradable de Rio en la sombra. Delincuencia, drogas, prostitución y miseria viven tras estos muros, algo que las autoridades brasileñas no están dispuestas a enseñar al mundo.

Enemigos íntimos
Si existen dos vecinos irreconciliables que llevan su enemistad hasta límites insospechados esos son India y Paquistán. Ambos países comparten casi 3.000 kilómetros de frontera y, en algunas zonas como Cachemira, no son pocos los encuentros armados. Desde finales de los 80, ambos países han empezado a levantar un interminable muro de más de 1.000 kilómetros de distancia con el objetivo de mantener a raya al enemigo y evitar posibles injerencias territoriales. Famosos son los cambios de guardia en los puntos fronterizos, donde los guardas hacen verdaderos alardes de fuerza frente a frente, con desfiles y movimientos marciales, mientras la muchedumbre alienta a cada bando. Pero, a pesar del inmenso esfuerzo económico que está suponiendo el muro indo-paquistaní, parece que ambos países están condenados a coexistir en una comprometida relación.

El Sahara, territorio dividido
El conflicto saharaui cuenta desde 1980 con un elemento poco conocido. El muro marroquí, que en realidad son un conjunto de ocho construcciones fronterizas, separa a lo largo de más de 2.500 kilómetros el Sáhara occidental, territorio con esperanzas independentistas, del resto de Marruecos. Debido a lo inhóspito de la región que atraviesa, el muro marroquí es un conjunto de alambradas, fosas, búnkeres y campos de minas que impiden a los refugiados moverse con libertad. De este modo, Rabat ha conseguido limitar la movilidad del Frente Polisario, el brazo armado del movimiento independentista. El gobierno de Mohamed VI defiende la existencia de este muro bajo los pretextos del mantenimiento de la seguridad, la lucha contra el tráfico de drogas y armas y la protección de la industria minera y pesquera de la región.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios