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Ya han pasado cinco años

domingo 04 de abril de 2010, 13:02h
El pasado Viernes Santo, día 2, se cumplieron cinco años de la muerte de Juan Pablo II. A las 21.37 del 2005 se nos anunció a todos los que estábamos en la Plaza de San Pedro que el Papa había muerto y en ese mismo momento alguien gritó “Santo Subito” una petición que fue coreada por las decenas de miles personas allí congregadas.

Tuve la fortuna de vivir intensamente el papado de Karol Wojtyla, desde su elección el 16 de octubre de 1978 hasta el día de su muerte. Viajé con él a muchísimos países y pude apreciar su labor misionera y su cercanía con todo el mundo. Los periodistas que viajamos en el avión papal así lo pudimos apreciar. Para cada uno siempre tuvo la palabra acertada, incluso de consuelo, cuando algún problema nos preocupaba. A los pocos días de ser elegido recibió en audiencia a los alumnos del Liceo Español de Roma. Uno de los niños era mi hijo que con desparpajo preguntó al Papa:

- ¿Por qué vas vestido de blanco si todos los curas van de negro?.

Mi hijo tenía entonces cuatro años y en la foto testigo del encuentro se ve a Juan Pablo II riendo mientras posa su mano en la cabeza del niño. Cuatro años después al finalizar mi misión periodística en Roma, tuve la fortuna de ser recibido junto a mi familia en audiencia privada por el Pontífice, que le dijo a mi hijo:

-Como verás sigo vestido de blanco.

Un gran hombre y un gran Papa que hizo recuperar un protagonismo perdido, en algunos casos, por la Iglesia Universal. Un hombre, Karol Wojtyla, que había sufrido en propia carne los rigores de una vida muy difícil y complicada en su juventud y que supo enfrentase al comunismo con determinación. Después siendo ya Papa, siguió con esa lucha hasta ser persona muy determinante en la eliminación de los dos bloques. Su perspicacia política y esa determinación la pagó en propia carne con el bárbaro atentado del 13 de mayo de 1981 que tuvo consecuencias no solo para su salud, sino para su entrega aún más profunda, si cabe, con los demás.

Ahora está en marcha su proceso de beatificación y ya hay algunas voces que ponen en duda que ese proceso deba seguir. Son los de siempre. Los malévolos que no pueden consentir que la verdad prevalezca. A esos seguro que Karol Wojtyla perdona también desde el cielo, como hizo en la tierra con su agresor Alí Agca.

Benedicto XVI en la Misa que ha conmemorado este quinto aniversario ha vuelto a recordar la importancia de su maestro y antecesor. El Papa subrayó en su homilía que “durante su largo Pontificado, Juan Pablo II se prodigó en proclamar el derecho con firmeza, sin debilidades ni vacilaciones, sobre todo cuando tenía que hacer frente a resistencias, hostilidades o rechazos”.

Deseo personalmente que Karol Wojtyla llegue pronto a los altares. Se cumplirá así la petición de millones de católicos que vieron renovada su Fe por un hombre, Juan Pablo II, que dio todo por esa Fe, que es la nuestra y desde la que hoy les deseo Feliz Pascua de Resurrección.
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