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Debates electorales y política exterior

Juan Carlos Pereira
viernes 07 de marzo de 2008, 23:25h
Dos han sido los debates electorales que, por vez primera desde hace quince años, se han producido en España entre los líderes de los dos principales partidos. La expectación ha sido grande, las polémicas permanentes, los análisis discrepantes y las encuestas precisas. Los espectadores/electores que prestamos gran interés por este evento -millones de españoles- lo hicimos por varias razones, entre otras: para confirmar nuestro apoyo a un candidato, para valorar a nuestro no-candidato, para confirmar o cambiar nuestro voto o, en mi caso particular, también para ver cómo se analizaban -en pasado y en futuro- algunos de los temas que se habían presentando en los diversos bloques temáticos pactados por los dos partidos.

Por interés y especialización, quería seguir con atención el bloque titulado "Política exterior y Seguridad". ¡Qué desilusión! Lástima que mi primera colaboración con esta magnífica iniciativa periodística tenga que coincidir con el título de la cabecera de este artículo, aunque ampliado con una gran interrogación "¿La política exterior existe?".

Unos breves datos a retener: después de cuatro años de mandato de un Gobierno, en donde se han producido acontecimientos internacionales de enorme interés; cambios, iniciativas y fracasos en la Unión Europea -nuestro principal marco de actuación internacional-; decisiones de enorme importancia para reconducir una política exterior quebrada y rupturista con el consenso, en favor de una vuelta a la normalización y europeización tradicionales, los minutos dedicados a la política exterior por los dos candidatos han sido mínimos e imprecisos. Han llegado a confundir y a centrarse -especialmente en el primer debate- en los temas de "Seguridad" con los temas de seguridad vial y la existencia de mafias extranjeras en España. En el segundo debate, el presidente Zapatero de las 34 propuestas presentadas solo una podríamos enmarcarla en nuestro ámbito: "no saldrá ningún soldado a una guerra ilegal". El candidato a presidente de las 14 presentadas, ninguna. Por último, el tema quizá más recurrente, y quizá el que puede captar más la atención de los espectadores, ha sido, de nuevo, Irak, la guerra, y la distinta interpretación de este tema y su evolución por parte de los dos candidatos.

¿Es admisible este relegamiento de un tema tan decisivo para cualquier Estado como es de la política exterior? ¿Se puede permitir un presidente de España, en un debate decisivo, no hablar de política exterior y seguridad?. ¿Y un aspirante a Presidente? La respuesta es contundente: NO. Habría que afirmar, quizá, con una mayor contundencia: es inadmisible, además de sorprendente este desinterés mútuo. Seamos serios y claros. Si nos fijamos en los temas que abordaron principalmente en el debate, no un especialista sino una persona con un nivel medio de estudios e interés, se puede dar cuenta de que la mayoría tienen un componente interno y una proyección exterior que, en ocasiones, es más decisiva que aquél. Pongamos dos o tres ejemplos.

El terrorismo, la lucha contra ETA, tema querido por el candidato Rajoy. No es obvio que sin la cooperación con Francia, la Unión Europea, Marruecos o incluso Estados Unidos, no se podían haber logrado algunos de los éxitos más llamativos de los últimos años. De igual modo la lucha contra el terrorismo islamista sólo podrá tener éxito con la cooperación internacional, no solo porque haya 500 policías más. De estos temas, silencio casi absoluto.

La inmigración, cuestión en la que la discrepancia ha sido constante entre ambos candidatos, ha sido abordada prácticamente en clave interna. Por qué el Presidente Zapatero no insistió en la importancia del Plan África, de los acuerdos con los diferentes países subsaharianos, con el papel que ha tenido España en el impulso de la Agencia europea de fronteras (Frontex), del despliegue diplomático en África, etc. Ello ha permitido que de los 39.225 inmigrantes subsaharianos que llegaron a España en 2006, la cifra descendiera a 18.228 en 2007.

¿Y la relación entre economía nacional y economía internacional? ¿y el papel de las Fuerzas Armadas en las diferentes operaciones de mantenimiento y de la paz?, ¿y nuestro papel en la nueva estructura que establece el futuro Tratado de Lisboa? y, por no ser exhaustivo, ¿por qué no defender el proyecto más querido de Zapatero , la "Alianza de Civilizaciones" -no las "Alianzas" señor Rajoy-?

Ahí dejo la reflexión en voz alta. Juzguen ustedes, amigos lectores.

Juan Carlos Pereira

Catedrático de Historia Contemporánea

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