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Niños asesinos, ¿quién tiene la culpa?

domingo 11 de abril de 2010, 18:39h
La culpa la tenemos nosotros. Esta sociedad que hemos creado, mejor dicho que nos está creando, está basada en la pérdida total de valores. La semana pasada todos nos hemos conmocionado por el crimen de Seseña, un hecho horrible, que nos tiene que hacer reflexionar, pues la participación de niños en estos hechos no es la primera, ni desgraciadamente será la última.

La destrucción de la familia, lo hemos dicho ya muchas veces, es el objetivo principal de este socialismo que vive fuera de su tiempo. En bastantes ocasiones se parece al socialismo del primer tercio del siglo pasado y no al socialismo moderno que gobierna en algunos países de nuestro continente. Esa destrucción fijada como objetivo prioritario es la gran equivocación de Zapatero y, por tanto, de los que siguen sus dictados y el que se equivoque en la redacción de los mismos o tenga la mínima falta de ortografía, sale del espacio de influencia gubernamental.

El Ministerio de Igualdad es uno de los que mejores redactan esos dictados y por eso una tras otra nos transmite las órdenes que salen de Moncloa. Hemos visto como se manejan desde situaciones en temas sexuales hasta pensar en prohibiciones de cuentos infantiles que “pueden confundir las mentes de nuestros niños”.

Ahora hemos sabido también que la ambición de los lobbies homosexuales no tiene límites, pues la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB)-ahí es nada- está difundiendo una guía destinada a profesores de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato con el fin de, según dicen, “abordar el respeto a la diversidad sexual en el aula para la asignatura de Religión Católica”. A título de ejemplo, clasifican las "familias" en: adoptiva, extensa, heterosexual, homosexual, monoparental, nuclear, reconstituida y sin vínculos, al tiempo que proponen que los alumnos debatan si están de acuerdo con la clasificación o si falta o sobre algún modelo familiar. Entre los objetivos didácticos de la guía se encuentra el "conocer y valorar la diversidad afectivo-sexual", advirtiéndose que no se debe "presuponer la heterosexualidad de los estudiantes ni de sus familias" porque "alegar que autorizar el matrimonio entre personas del mismo sexo es un ataque a la familia es como decir que permitir el ejercicio de otras religiones es un ataque a la Iglesia Católica

Con estos mimbres que podemos esperar. Los padres somos culpables porque no nos defendemos ante las embestidas gubernamentales y somos incapaces de educar a nuestros hijos. Creemos que la responsabilidad está en la escuela y en los profesores, que parte de ella tienen, pero la mayor está en nuestras casas, pues hemos convertido a los niños en verdaderos dueños de las decisiones que se toman sobre ellos. Son los amos. No les negamos nada y ¡ojo! si se nos ocurre hacerlo. De ahí que desconozcamos lo que hacen , no solo fuera de nuestros hogares, sino incluso dentro de los mismo, pues los tenemos aparcados frente a un televisor o lo que es peor encerrados con pestillo, del que son dueños, en su habitaciones, con un ordenador como dios máximo de su entretenimiento.
Ahora hemos vivido el terrible crimen de Seseña. Seguro que no será el último. Un crimen que ha destruido familias para toda su vida y que perdurará en la memoria histórica de ese pueblo toledano.
La verdad es que la sociedad española no se merece situaciones así. Unas situaciones que nos tienen que servir de lección, dura lección, para que sepamos educar a nuestros hijos, a pesar de ministerios inútiles y de Zapateros ciegos.

Periodista
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