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Entrevista

Gloria Juste: "En conciliación seguimos a la cola de Europa"

sábado 08 de marzo de 2008, 14:29h
¿Cómo y por qué nace la Asociación Mujer, Familia y Trabajo?
Nace hace seis años. La razón principal es que un grupo de mujeres que nos conocíamos por diferentes circunstancias empezamos a trabajar y a tener niños y comprendimos que era un tema muy difícil de lidiar y del que no se hablaba. Entonces, lo primero que hicimos fue organizar un congreso para poner este tema sobre la mesa y plantear qué era eso de la igualdad de la mujer en el mercado laboral. Vamos a hacer el séptimo congreso este año, y en este tiempo no sabes lo que ha cambiado el tema. Antiguamente se necesitaba crear debate en torno a la conciliación, y a raíz de aquel primer congreso la gente nos animó y constituimos oficialmente la asociación.

¿Se presentan en la asociación muchas mujeres que han decidido tirar por la borda su vida profesional porque ya no pueden más?
Sí, es más común de lo que parece. Lo de tirar la toalla es frecuente y muy grave por la edad a la que lo hacen. No suele ser al principio, cuando nacen los niños, sino alrededor de los cuarenta. E insisto en que eso es más grave de lo que nos podemos imaginar; primero por el daño que le hace a la mujer que después de años de esfuerzo decide no continuar; y segundo porque es malo para el mercado laboral, ya que se pierde mucho talento y el coste es muy alto. Son mujeres que llevan por ejemplo quince años trabajando con mucho sacrificio y debido a la dificultad de conciliar se vuelven a su casa.

¿Qué perfil de mujer se acerca a pedir ayuda?
Es bastante variado. Tenemos gente de un nivel bajo en cuanto a formación que también están dejando de trabajar porque tienen jornadas demasiado inflexibles. Pero también vemos muy a menudo mujeres con una muy buena formación profesional y académica que tienen que tomar la decisión de si seguir escalando puestos en su empresa o tirar la toalla. Hay casos de mujeres que tienen que decidir si ocupar un puesto de dirección que les va a cortar la posibilidad de tener una vida personal y familiar, y muchas deciden no optar a ese ascenso.

Dice que se desperdicia mucho talento por la forma de trabajar de las empresas ¿Es un problema cultural?
Sí, de base es un problema cultural. Tenemos una diferencia cultural fundamental con respecto al resto de países europeos. Todavía hoy sigue siendo comúnmente aceptado el asunto del horario, cosas como que el hombre se queda hasta las nueve en el trabajo sabiendo que su mujer está en casa. Los datos demuestran que en España es sólo la mujer la que está asumiendo la responsabilidad familiar. En otros países de Europa no pasa eso. Hace poco vino a nuestro congreso una ministra noruega que ha sido la gran pionera en temas de conciliación y decía que lo que más le había impactado era la aceptación cultural que hay en España de la diferencia de rol entre el hombre y la mujer, tanto a nivel familiar como profesional. También es verdad, por verlo de modo optimista, que en los siete años que llevamos con la asociación, es increíble el cambio que se ha producido. En resumen, se están dando muchos pasos pero seguimos a la cola de Europa.

Y ¿nos queda aún mucho tiempo en los últimos puestos?
Yo creo que sí porque no se está avanzando en lo prioritario.

¿Cree que la sociedad está concienciada de que la conciliación no es sólo una necesidad, sino un derecho?
De que es un derecho, y de que no es sólo cosa de mujeres. Esas son las barreras que estamos intentando derribar en la sociedad entre varios agentes: asociaciones, medios de comunicación, etc. Antes nos costaba mucho convencer de lo importante que era la conciliación, pero hoy en día eso ya se sabe y se acepta como un derecho.

Los Premios Concilia, organizados por su asociación, tienen como objetivo sensibilizar a los jóvenes que en un futuro cercano se van a incorporar al mercado laboral. Supongo que eso es importante…
Mucho. Es un proyecto con el que yo disfruto porque comprendo que estamos haciendo un cambio importante desde el aula, que es a lo que nosotros aspirábamos. Cuando yo estaba en la universidad nunca nadie nos habló de esto. Sólo por eso merecería la pena el Premio Universitario Concilia, pero es que además los jóvenes nos hacen propuestas muy interesantes y, sobre todo, muy actuales. Nos demuestran que están preocupados por los problemas de su tiempo y que tienen algo que decir.

Me decía antes que la situación de la mujer en España está mejorando, pero ¿y la de la familia?
La familia se ha visto perjudicada. Hemos luchado para que la mujer estuviera en el mercado laboral y hemos conseguido que se haga ese cambio. Pero creemos que esa transformación no se ha visto acompañada por un cambio de estructura, ni de mentalidad, y no se ha asumido el disfrute de la familia como otra faceta de nuestra vida. Nos enfocaron mucho por el éxito profesional, por el concepto de "superwoman", y la que quedó de lado fue la familia. Esta revolución de la mujer, que era necesaria y natural, no se ha hecho con suficiente atención al tema de la conciliación, así que los daños colaterales que ha sufrido la familia han sido brutales.

Hay que dar ejemplo y usted es todo un referente: mujer, trabajadora y madre de cuatro hijos ¿cómo lo hace?
Lo hago conciliando y te diría que el primer criterio fundamental para conciliar es la flexibilidad de horarios y de espacios. Mucha flexibilidad y mucho sentido común. No puedes forzar a una persona a estar hasta las doce en la oficina si sabes que tiene a su hijo enfermo o a su madre en el hospital, por poner un ejemplo; esa persona no va a ser productiva en esa jornada. Cuanto más das, más recibes. Si das libertad, recibirás a cambio mucha responsabilidad por parte del empleado.

¿Entonces ¿la flexibilidad es la medida por excelencia?
Sí, sin ninguna duda.



¿Favorece la conciliación por partes iguales a la empresa y al trabajador?
Yo creo que sí. Cuesta entenderlo porque parece que, a corto plazo, todas las medidas favorecen al trabajador. Pero hay que hacer un cambio de mentalidad y pensar que si se beneficia el trabajador se beneficiará también el empresario. Como decía antes, dando libertad recibes compromiso y responsabilidad, que son valores difíciles de encontrar en el empleado.

¿Cómo se entiende en España el concepto de rentabilidad?
El concepto de rentabilidad, al final, se refiere siempre al dinero. Pero hay que ver cómo se consigue ese dinero ¿vendiendo más productos o consiguiendo que el empleado esté más comprometido y sea más productivo? Dentro del concepto de rentabilidad están las ventas, por supuesto, pero también otros conceptos que hacen que una empresa sea más rentable. Y muchos de ellos están relacionados con la calidad de vida que le das a tu trabajador.

¿Cómo ayuda la inmigración a la conciliación?
De dos formas muy diferentes; por un lado debemos que tener en cuenta que si alguien tiene difícil la conciliación son los inmigrantes. En muchos casos se han tenido que sacrificar y dejar a sus familias muy lejos de aquí. Es decir, la inmigración nunca es una decisión fácil porque rompe los lazos más importantes que tienes. También hay que agradecer que en muchas ocasiones cubren puestos de trabajo que no cubren los españoles y sobre todo las españolas. Por un lado el servicio doméstico está permitiendo que otras mujeres salgan a trabajar fuera de casa; también hay puestos de trabajo menos atractivos y que cubren ellos como por ejemplo la hostelería, con horarios muy complicados y muy difíciles de conciliar. Ellos cogen esos trabajos por necesidad, pero también porque en muchos casos vienen solos a España.

Usted ha afirmado que la discriminación por sexo esta desapareciendo, pero se discriminan otras cosas como la maternidad o las responsabilidades familiares... ¿cree que ha cambiado el concepto?
Sí, claramente. Es verdad que la diferencia salarial existe y eso no es por maternidad sino por sexo. Hoy en día lo que se discrimina claramente es la maternidad en rasgos generales, en cuanto a posibilidades de ascenso, de gestionar equipos... Muchas veces ya se desconfía de una mujer desde el momento en que se queda embarazada; el jefe deja de contar con ella y hemos tenido muchos casos de mujeres que se han sentido arrinconadas sólo por pedir la reducción de jornada. Sigue estando discriminada la mujer pero más todavía la maternidad.

Para que las empresas ayuden a sus empleados la Administración debe beneficiar a las empresas ¿no?
Yo creo que la Administración cada vez ha ido haciendo más cosas. Se ha subido a este tren dándose cuenta de que lo importante es ayudar a las empresas y de que no pueden delegar toda la responsabilidad en los empresarios. Muchas pequeñas empresas no pueden asumir esos costes.


Por último ¿Qué nos queda por hacer a todos en materia de conciliación?
Mucho, porque como decíamos antes se trata de un tema cultural, que es la base de todo. Queda por hacer un cambio muy grande de mentalidad y de estructura, y eso no se consigue de la noche a la mañana. Ese cambio de mentalidad debe hacerse en las empresas, pero también en la educación o en la labor que pueden hacer los medios de comunicación. Pero lo absolutamente prioritario es que se mentalicen de ese cambio las personas. Que se conciencien de cómo quieren llevar su vida profesional y su vida personal. Todo lo que hagamos por provocar esa reflexión personal, está bien hecho. La decisión última es de cada uno, y el que no quiere conciliar, no concilia.



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