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Andrés Pajares, un gran actor

Juan José Alonso Millán
domingo 09 de marzo de 2008, 19:58h
Buenísimo. Una de las grandes figuras del mundo de la interpretación, quizás el más completo. Empezó muy joven, casi un niño y trabajó para ganarse la vida. Los cómicos no vienen de familia adinerada, ni desciende de la nobleza. Es una cosa vocacional y se sueña con el triunfo para salir de la pobreza. Vivir del público no es tarea fácil, y menos aún, toda la vida. Es una profesión en la que uno no se jubila y eso llega a cansar bastante. El respetable exige mucho y todos los días, algo muy difícil de soportar para cualquier mortal.


Los comienzos de Andrés Pajares fueron haciendo cortinas, no como tapicero, sino como humorista delante de un telón. Lo que ahora se llaman monólogos, vaya, como los que se ven ahora en "El Club de la Comedia". Era estupendo, cantaba, bailaba, imitaba, recitaba y enloquecía al público el tiempo que duraba su contrato. Ganó así mucho dinero. No paraba de trabajar y los empresarios se lo rifaban, así que el cine llamó a su bolsillo y Pajares se hinchó.


Cuando formó pareja con Fernando Esteso -otro que tal baila-, sus películas batieron todas los registros de recaudación. El público iba que se mataba a ver sus películas españolas. Pajares rodó alguna con guión de un servidor, "Cristóbal Colón, de oficio descubridor" o "Playboy en paro", que permitió forrarse a su productor, José Frade.


"Ay, Carmela" le dio éxito y además premios y reconocimiento de la izquierda. Sus incursiones en el teatro de la comedia, estuvieron jalonadas por el éxito: "La extraña pareja", "La jaula de las locas", etc. En la televisión, creo que fue en La Primera, hizo una serie que salía de cura y se salió de que llaman share. Andrés Pajares es un triunfador por derecho propio. A nadie tiene que agradecer el haber llegado a lo más alto. Jamás le oí hablar de política, ni le vi llevando una pancarta. Sus amistades, las relacionadas con el mundo de su oficio.


Un oficio donde hay que amar las amargas desventuras y acostumbrarse al fracaso como cosa tan natural como el éxito. Sólo un imbécil saca pecho cuando está arriba, cosa que nunca hizo Pajares, consciente de lo efímero de esta profesión. A Pajares le ha faltado aprender a vivir en soledad. A convivir con la compañía de un libro. A las tertulias de los compañeros de trabajo, sacando a colación la eterna "crisis del teatro". Le ha faltado también un contrato ilusionante, para que compruebe cómo lo quiere el público.


Empresarios de primer me comentan que están deseando formarle compañía. Autores, entre los que me cuenta, se pondría a escribir en cuanto hablaran con ellos. Al público querido es a quien se rinde Pajares; no le importa nada más que lo que sucede encima de un escenario. Tu vida privada, tus amores, tus depresiones, incluso tu familia, no existe. Existe sólo en una televisión vil, que paga por airear lo que a nadie le importa. En este país, el éxito importa poco pero, por suerte, el fracaso se olvida rápidamente. Espero que eso no olvide y vuelva a lo que le hizo grande: su trabajo y su talento. Porque como todo el mundo sabe, Andrés Pajares es un gran actor. Buenísimo

Juan José Alonso Millán

Comediógrafo

JUAN JOSÉ ALONSO MILLÁN es comediógrafo

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