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Según el instituto brookings

El asesinato de Bin Laden "habría impedido" el 11-S

domingo 09 de marzo de 2008, 21:03h
A los pocos días de tener lugar los atentados en las sedes diplomáticas del continente africano, que se cobraron la vida de 223 personas, la CIA identificó a Bin Laden como cerebro de los atentados, y obtuvo información sobre la presencia del líder del Al Qaeda en un campo de entrenamiento de terroristas en Afganistán. El por entonces presidente estadounidense, Bill Clinton, ordenó un ataque con misiles para eliminar al enemigo.

Al mismo tiempo, desde la Casa Blanca, un pequeño grupo formado por elementos de varias agencias de inteligencia tenía previsto iniciar una operación para coordinar todos los elementos involucrados en el ataque, y preparar la declaración pública sobre el lanzamiento de los misiles, sensible ya que sobrevolarían el espacio aéreo de Pakistán, que recientemente había ejecutado una prueba con armas nucleares. El Gobierno de Islamabad fue informado del ataque en el último momento para asegurar que no sería interpretado como una amenaza procedente de India, su enemigo tradicional.

El ataque no tuvo éxito: Bin Laden no se encontraba en el campo cuando impactaron los misiles. Los especialistas consideraron que el ataque llegó menos de una hora tarde. El Brookings Institute estimó que la intervención de Bin Laden fue esencial para organizar los ataques del 11 de septiembre: coordinó a todos los elementos implicados en el atentado, así como la trama posterior para asesinar al principal enemigo de la red terrorista en Afganistán, Ahmad Shah Masud, ex ministro de Defensa afgano y uno de los principales comandantes militares durante la invasión soviética.

El líder terrorista eligió personalmente a Mohamed Atta para dirigir a los equipos de terroristas suicidas que particparon en los atentados, seleccionó los blancos y estableció el calendario concreto para el ataque. "Sin su liderazgo, Al Qaeda no había convertido el 11 de septiembre en el segundo día más violenta y sangrienta en la historia de Estados Unidos", aseguró el comentario.

La muerte de Bin Laden habría provocado "con seguridad" una respuesta por parte de la red terrorista, pero Al Qaeda sería "una organización diferente sin el carismático líder saudí". Su segundo al mando, Ayman Al Zawahiri es considerado "un terrorista duro y cruel", pero "su historial como líder independiente deja mucho que desear": durante la década de los 90 se encontraba a cargo de las milicias de Yihad Islámica, un grupo derrotado en Egipto. "Al Qaeda hubiera sido una amenaza, pero no el monstruo que creó Bin Laden", estima el informe.

Asesinato de líderes terroristas

Dado que el peso del liderazgo se aplica por igual en las organizaciones terroristas como en cualquier otro grupo jerárquico, y teniendo en cuenta que "los líderes democráticos deben asumir los pros y los contras con enorme cuidado", el asesinato selectivo de los líderes terroristas provoca, en algunos casos, un cambio profundo en el desarrollo de los eventos. Casos como el de Bin Laden en 1998 o el reciente del jefe de operaciones del grupo libanés Hezbolá, Imad Mugniyeh "entran dentro de estos actos no de venganza, sino preventivos".

La otra opción, en la que Bin Laden comparecería ante la justicia, ha sido inefectiva hasta el momento. Diez años después del primer ataque, el líder de Al Qaeda sigue en libertad, y con el paso del tiempo se ha creado "una mística peligrosa en torno a su persona en el mundo islámico". A Bin Laden se le contempla como "inmune a los ataques estadounidenses" y como "una figura mítica. El Brookings Institute ya considera "improbables" las informaciones que sitúan al líder del Al Qaeda "en una cueva" o "a la fuga", porque fuentes de inteligencia norteamericana estiman que sigue coordinando las operaciones de la organización a escala global y desde una base segura.

Proceso de eliminación

El asesinato de un líder terrorista como Mugniyeh o Bin Laden piuede "durar años". El Brookings Institute afirma que "Israel ha demostrado en muchas ocasiones que tiene la capacidad para desarrollar esta clase de operaciones", desde Septiembre Negro hasta el reciente ataque contra el jefe de Hezbolá.
No obstante, "siempre queda el riesgo del fracaso y de la represalia". En ese caso se cita el fallido intento de asesinato del ahora líder del Movimiento para la Resistencia Islámico, Jaled Meshal, en Amán (Jordania) en 1997, lo que provocó la inmediata respuesta indignada del rey Husein por el ataque perpetrado en su capital. "En estas ocasiones, no deberían perpetrarse estos atentados", explicó el Brookings.
Para los especialistas de la institución, "el desafío no reside sólo en recoger información de la mejor calidad, sino seleccionar a aquellos líderes --tanto en el aspecto político como en el aparato de inteligencia-- "capaces de exhibir buen juicio a la hora de decidir con sabiduría sobre tales situaciones". Así, la comunidad de inteligencia estadounidense ha obtenido "éxitos impresionantes en años recientes", como la captura del "mentor" de Bin Laden, Jaled Shaykh Mujammad, o la muerte del líder de Al Qaeda en Irak, Abú Musab Al Zarqaui.
El comentario concluye que "el próximo líder estadounidense necesitará seleccionar a un líder de inteligencia capaz de apoyar su estrategia" sobre los éxitos mencionados, porque "no hay tarea en todas las organizaciones de seguridad nacional estadounidenses que "necesiten más de la experiencia y el juicio que el que requiere el cargo del hombre o mujer que llevará a Bin Laden a la justicia".

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