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Isabel Pantoja y “Las mujeres que corren con lobos”

miércoles 05 de mayo de 2010, 21:10h
Más de dos décadas tardó la psicoanalista jungiana Clarissa Pinkola Estés en escribir el libro titulado “Mujeres que corren con lobos”, una recopilación de relatos populares que recrean el mito de la Mujer Salvaje, esa denominada fuerza-hembra que habita en todas las mujeres cuando dejan de temer a su poder y que, en su opinión, deberíamos dejar salir más a menudo para ponernos a salvo. Pinkola utilizaba esos relatos en su consulta para tratar a las mujeres que acudían a ella, destruidas después de una mala experiencia vital que normalmente tenía que ver con una relación amorosa. Uno de esos cuentos, el conocidísimo Barba Azul, estaba pensado concretamente para ayudar a las pacientes que necesitaban comprender que en la psiquis de una mujer siempre hay una parte ingenua que se deja fascinar incluso por lo que sabe de antemano que no le conviene y que suele ir acompañada por otra peligrosa característica de la mente femenina: siempre hay también algo que prefiere no ver.

Sin embargo, habría que decir más bien que es la mente femenina enamorada la que prefiere no ver y la que se deja impresionar y cautivar por quien sabe o, al menos, intuye que no le conviene, porque, pasado el amor, es muy fácil ver las cosas que no veíamos antes y, sobre todo, echarse las manos a la cabeza, mirando incrédulas los despojos que ha dejado atrás aquel amor que parecía recién sacado de un cuento de hadas. No digo que sea el caso de Isabel Pantoja, aunque tampoco me atrevo a verla como algunos comentaristas rosados que aseguran que Isabel sólo quiso a Julián mientras duró la pasta. Vale, desde luego el personaje no tiene por dónde cogerle, pero si hay algo que no se pueda poner en duda es eso tan catastrófico de que el amor es puñeteramente ciego.

El juicio aún no se ha celebrado y dicen las malas lenguas que ayer Isabel incluso se sintió bastante aliviada, porque sus abogados se habían encargado de preparar convenientemente a su clienta para que se esperase lo peor. Por lo menos, mucho más de lo que al final se solicita en el escrito del fiscal: pena de prisión de 3 años y 6 meses y una multa de 3.600.000 euros por un delito continuado de blanqueo de capitales, en la causa en la que también están imputados su ex pareja y la ex mujer de éste. De modo que, por el momento, todo en este capítulo del culebrón de la tonadillera, el alcalde y la esposa despechada, a quien su venganza también se lleva por delante, todavía es “presunto”.

Mientras, Isabel Pantoja capea como puede con los paparazzi, más de los habituales, que ayer acamparon frente a su casa de La Moraleja en cuanto salió a la luz el escrito de la Fiscalía y se prepara para el próximo concierto que tiene previsto en Málaga mañana mismo. Y, por supuesto, sus apasionados e incondicionales fans ya han salido a defenderla. Seguramente, ellos sí creen a pies juntillas que fue Muñoz quien introdujo a Isabel en sus oscuros tejemanejes y que ella, mujer pasional y enamorada, nunca pensó que la suma de 1.840.000 euros que el fiscal le acusa de blanquear, porque apareció en sus cuentas durante su relación con el ex alcalde marbellí sin que haya podido justificarla debidamente, fuera dinero más negro que el carbón. Lo dicho, el amor es ciego.

Alicia Huerta

Escritora

ALICIA HUERTA es escritora, abogado y pintora

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