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Open government en la Ortega

Mariana Urquijo Reguera
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lacajadelostruenosyahooes/18/18/24
sábado 08 de mayo de 2010, 15:47h
Esta semana la Fundación José Ortega y Gasset de Madrid ha sido testigo de la presentación de un libro que propone una revolución: Open Government.

La presentación fue a modo de entrevista poniendo en práctica una de las ideas que está en el fondo de este libro coral: el discurso abierto. Unos 16 autores reflexionan y ponen ejemplos de qué es esto que se llama Open Government que como un nuevo fantasma del comunismo recorre Europa y América proponiendo una nueva revolución cultural y ética que transforme la obsoleta democracia participativa en una democracia abierta, transparente, participativa y colaborativa. Idea ésta que hoy es posible no sólo como un ideal regulativo al modo kantiano, sino como un proyecto efectivo al alcance de nuestras manos gracias a las TIC y a las herramientas 2.0.

No solo se trata de que la web 2.0 permita una mayor participación política del conjunto de la ciudadanía, sino de que esa ciudadanía QUIERE participar en política mano a mano con los políticos. En este sentido, estaríamos hablando de un movimiento social de base compuesto por la suma de todas las individualidades que a pesar del desaliento que el actual panorama político implanta en cada ciudadano, se resisten a quedarse callados y parados.

Esta revolución plantea la participación ciudadana como un compartir transparente: “eres lo que compartes” proclamaban los autores. De hecho, los derechos de propiedad intelectual del libro están cedidos al Dominio Público. La primera parte del libro ya se puede descargar desde la plataforma de textos libres Scribd y los autores se instalan en este discurso como provocadores en el sentido de abridores de un tiempo y un espacio para la reflexión colectiva, mirando a que este libro de 200 páginas en breve sea aumentado por la comunidad, por las reflexiones y prácticas que se vayan realizando. Un libro en constante crecimiento que instale y replique la idea de otra forma de política.

Política de máximos, política ética, política inclusiva, política de valores, del crecimiento conjunto. Estas ideas empezaron a moverse en mi cabeza en plena presentación del libro y como si de un avispero que se despierta parece que prendieron en los más de 100 asistentes que atendieron a las ideas expuestas por unos y otros. Una sensación de cierta euforia por el reto y las posibilidades que abren esta forma de entender la política que llenaron de esperanza el Salón de Actos.

Unos días después no me puedo quitar de la cabeza las implicaciones éticas de este proyecto político. Para empezar porque aúna e integra la política y la ética de forma ineludible, integración que hoy por hoy es algo más que dudosa por la escasez que reina en el espacio público.

Ética que me recuerda al espíritu absoluto hegeliano reinterpretado por Marx en su materialismo histórico, cuando define al ser humano y a la sociedad como antítesis que deben sintetizarse en el ser humano realizado, en la colectividad de su sociedad, de los otros seres humanos. Es pues esta intersección activa de lo individual y lo colectivo lo que hace seres humanos completos y felices. Como decía Miguel Ángel Oliver, “el hombre individual que alcanza su excelencia en la colectividad”…

Ética que me recuerda lo difícil que es ser transparente. Cuando pensamos es una persona reservada y tímida, atribuimos este carácter a una forma de autodefensa. Y sí, es que dar demasiada información nos hace también vulnerables a posibles ataques. Escondernos es defendernos, por lo que, ¿cómo afrontar este principio de ‘participar es compartir y ser transparentes’?

Open Government propone un verdadero cambio, una revolución de la forma política, de la forma ciudadana y de los valores culturales. Mucho psicoanálisis y mucho respeto deben habitar las calles y los canales de internet para que este darse a lo público no sea convertirse en diana fácil; rebajar los niveles de egoísmo, de interés personal en detrimento del interés colectivo, la escucha activa, la ciudadanía adulta son todos términos clásicos de las diferentes éticas y del psiconálisis. La ciudadanía adulta Kant la llamó ‘mayoría de edad de la razón’, la escucha activa forma parte de la terapéutica psicoanalítica para rebajar los niveles de defensa que construimos contra lo que nos agrede de la sociedad y de nosotros mismos.

Esta revolución debe empezar por dentro de cada individuo. Mucho psicoanálisis hará falta para que esta revolución llegue a buen puerto, pero en última instancia, como dijera Jesús Sánchez Lambás, “esto es un puñetazo al estado, hay que desmontar un estado y montar otro”, pero empezando por uno mismo.

Mariana Urquijo Reguera

Filósofa, profesora e investigadora.

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