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sucesión en el laborismo

¿Hay vida después de Gordon Brown?

martes 11 de mayo de 2010, 15:31h
El pasado lunes, Gordon Brown pronunció su epílogo político al frente del Partido Laborista. Se despedía de antemano, puesto que dejará el liderazgo de la formación el próximo otoño a más tardar, tras casi tres años al frente de la izquierda británica. Atrás deja una política errante y que no ha convencido ni a sus seguidores ni a sus propios socios de formación. Ahora empieza la batalla por la sucesión, una lucha que traerá cola. Entre la más de media docena de futuribles cabezas de cartel, que hasta el pasado lunes cerraban filas sin fisuras en torno a Brown, figuran los hermanos Miliband, que, presumiblemente, protagonizarán un tête-a-tête fratricida en toda regla, y pesos pesados del partido como Peter Mandelson, Alistair Darling, Harriet Harman, Ed Balls o Jack Straw.
Mientras los rivales políticos que confirmaron la defunción política de Gordon Brown el pasado jueves día 6 brindaban por un nuevo Gobierno de coalición, el número 39 de Victoria Street, el cuartel general de los laboristas británicos, echaba humo ante la lucha interna que se presenta para los próximos meses.

La doble dimisión de Gordon Brown, al frente del partido y como primer ministro, ha provocado que el laborismo haya quedado huérfano de un líder y esté en búsqueda de un nuevo capataz que tome el mando de la nave antes de que acabe el verano. Por lo pronto, y de manera interina, Harriet Harman, hasta esta semana número dos de Brown, se ha puesto al frente de la jefatura de la formación de izquierdas hasta que se celebren elecciones internas.

William Chislett, periodista, escritor y columnista habitual de EL IMPARCIAL, cree que "el laborismo está muy desgatado, comenzaron con brillantez con Tony Blair en 1997 y han terminado con la economía hecha polvo trece años después". Además, critica a Gordon Brown, al que considera un "una buena persona y un buen economista", por su mala gestión de la crisis financiera. "Empezó bien, pero a medida que han ido pasando los meses, su política ha terminado en un absoluto fracaso", apunta el periodista inglés.

El proceso, que se prevé intenso y lleno de sorpresas, pone sobre el tapete la disyuntiva a la que se enfrenta el partido. Por un lado, están los defensores de la reforma, de dar paso a una nueva generación de laboristas jóvenes, preparados y con mayor calado dentro de la ciudadanía que limpien la imagen que deja Brown tras de sí. Entre este sector de la izquierda se postulan como claros candidatos los hermanos Miliband. Por otro, existe un importante núcleo laborista que aboga por pelear a la dupla Cameron-Clegg la reconquista de Downing Street con los preceptos que les habían mantenido 13 años en el poder pero con una figura nueva. Entre sus futuribles se postulan Ed Balls, ex secretario de Educación, John Cruddas, quizás el más radical de los aspirantes, y Lord Mandelson, peso pesado del laborismo en las últimas décadas.

Y, en medio de ambas tendencias fratricidas, surgen una serie de opciones intermedias que podrían encontrar su hueco entre el fuego cruzado.

Cuestionado sobre la clase de oposición que espera de los laboristas en los próximos años, Chislett augura "una labor constructiva ya que el votante ha dejado claro que no quiere hostilidades, quiere que los políticos remen en la misma dirección para sacar el país adelante en los años duros que se avecinan".

No diga Miliband, diga futuro
Hijos de un marxista reconocido y de una inmigrante polaca, la dupla que conforman David y Ed Miliband podría ser la clave de la sucesión de Brown. Con una meteórica y muy productiva carrera política dentro del laborismo, los dos hermanos empiezan a tomar posiciones y a aunar apoyos. No parece que, de llegar a una final a dos bandas, los hermanos se peleen por el centro laborista, lo que pasaría por un acuerdo pacífico en torno a una candidatura única al frente de la cual se situaría el más popular y experimentado de los dos: David.

El ya ex secretario del Foreign Office, principal exponente del neolaborismo, presentó este pasado miércoles su candidatura oficial para las primarias del partido. "Seré candidato con un profundo sentido de la humildad y con una gran pasión por los valores y causas que me trajeron al Partido Laborista", manifestó Miliband, de 44 años. Asimismo, no dudó en apuntar que se presenta al liderazgo de la formación "porque pienso que puedo dirigir la reconstrucción y reconducir al laborismo como la gran fuerza reformadora del cambio económico y social de este país".

El hecho de que luzca un currículum impecable y que sus credenciales en el escenario internacional sean más que notables hace que su propuesta sea la más atractiva para las bases laboristas, a pesar de que podría encontrarse con ciertas reticencias entre los sindicalistas, a los que no ha tratado mucho en su etapa en el Gobierno. Por lo pronto, Miliband ya ha encontrado el apoyo en Bob Aisnworth, ex titular de Defensa, y en Alan Johnson, uno de los pesos pesados del partido, que, hasta las recientes elecciones generales, ocupaba la cartera de Interior. De este modo, Johnson se autodescarta como candidato en la carrera sucesoria.

Ed y David MilibandDel delfín de Gordon Brown se conoce su educación estatal (a diferencia de Cameron y Clegg), el impoluto expediente académico logrado en el Corpus Christi College de la Universidad de Oxford, en el que se licenció en Filosofía, Política y Económicas, que es un gran fan del Arsenal, su predilección por el curry, su debilidad por trabajar hasta altas horas y que está casado con la violinista de la London Symphony Orchestra Louise Shackelton, con la que ha adoptado a dos niños. Además, la comunidad gay británica le considera el hombre más interesante con el que salir.

El propio William Chislett vaticina una victoria clara del mayor de los hermanos Miliband y señala que, de salir David elegido, "los tres líderes políticos del país estarían por debajo de los 45 años, lo que es un hecho histórico sin precedentes". Además, califica al ex secretario de Asuntos Exteriores como "una persona pragmática, sensata, de perfil alto, joven, con una buena cabeza y unos antecedentes familiares muy particulares e interesantes".

Por su parte, el pequeño de los hermanos, Ed, de 39 años y ex secretario para el Cambio Climático, luce un perfil político más bajo y cuenta con menos apoyos aunque, de unirse a la candidatura de su hermano mayor, supondría un enorme impulso a la formación de izquierdas al reforzar la imagen de renovación y cohesión que tanto buscan en Victoria Street. Aún así, las declaraciones que ha venido realizando el pequeño de los Miliband le desmarcaban de un pacto familiar, algo que se ha confirmado este sábado cuando hacía oficial su intención de optar al cetro laborista.

Otra de las jóvenes figuras que se prevé que luche por batallar contra Cameron y Clegg desde la bancada de enfrente en Westminster es James Purnell. De 38 años, practicante declarado y orgulloso de golf y, al igual que el mayor de los Miliband, fiel seguidor del Arsenal, Purnell ha crecido bajo la sombra de Tony Blair, su padrino político. El hecho de que el ex secretario de Trabajo y Pensiones sea soltero, pero con una relación estable desde hace años, le hace ser bien visto entre los votantes más moderados del laborismo, los que, hoy en día, están más descontentos con el partido y han preferido optar por el voto de castigo.

La vieja guardia, al rescate
Pero, frente a los 'baby-contenders' se erigen algunos de los grandes 'barones' del partido. Mientras los Miliband o Purnell optan por ofrecer una imagen renovadora y refrescante del partido siguiendo la línea ganadora que transmiten David Cameron y Nick Clegg en sus respectivas formaciones, surge una línea creciente de voces que abogan por fortalecer a la formación retrayéndola a los preceptos más rígidos de la izquierda.

Las opciones de Ed Balls se han visto perjudicadas, quién sabe si de forma fatal, por el puesto que, hasta el pasado jueves, ha venido ocupando el ex secretario de Educación, una cartera crucial pero de poco calado entre los medios de comunicación, que le ven muy verde para abordar asuntos económicos o de política internacional. Además, no son pocas las voces dentro del laborismo que acusan a Balls de no jugar limpio con sus posibles contrincantes y haberle 'hecho la cama' a Brown torpedeando desde dentro su futuro para fortalecer su figura. Aún así, se postula como la gran alternativa frente a los hermanos Miliband y tiene entre el sector inmovilista del partido su gran bastión.


De izqda. a dcha., Gordon Brown, Peter Mandelson y Alistair Darling.


Alistair Darling, ex secretario del Tesoro y miembro del parlamento por Edimburgo desde hace más de dos décadas, representa la línea continuista. Es uno de los tres políticos que se han mantenido con una cartera en el Gobierno desde el ascenso del laborismo al poder en 1997. El hecho de que los votantes puedan relacionar su candidatura con la debacle de Brown puede jugar en su contra. A favor, Darling cuenta con un gran número de apoyos y la experiencia adquirida durante más de 20 años en el cuadrilátero político.

La única mujer que entra en las apuestas por la sucesión es Harriet Harman, la actual secretaria interina del partido y número dos durante el último Gabinete de Gordon Brown. Harman, de 59 años, ostenta una larga trayectoria como parlamentaria, ya que accedió a la Cámara a comienzos de los ochenta. A lo largo de las últimas tres décadas se ha ganado una gran reputación como política firme y de fuertes convicciones, aunque la semana pasada se apresuró en desmentir los rumores que la sumaban a la carrera sucesoria. "Una no puede ser candidata a presidir el partido si, al mismo tiempo, ejerce de vicesecretaria del mismo", señaló Harman. Una excusa que apunta a una futura rectificación en cuanto las aguas bajen menos revueltas por Victoria Street.

Lord Peter Mandelson, uno de los grandes popes del laborismo británico, también tiene sus opciones. El que fuera secretario de Negocios de Brown cuenta con una gran prestigio tras la gestión que realizó en Irlanda del Norte logrando alcanzar los Acuerdos de Viernes Santo. 'Lord of Shadows' (el Señor de las Tinieblas), tal y como le conoce parte de la prensa conservadora británica, luce un perfil más aperturista tras haber trabajado en Bruselas como comisario de Comercio entre 2004 y 2008.

Por su parte, la vertiente más radical del actual laborismo está representada por John Cruddas. Sin experiencia ministerial, algo que le resta muchas opciones de cara a la sucesión, Cruddas ya se presentó en 2007 al liderazgo del partido por la circunscripción de Dagenham and Rainham, localidad del noreste de Londres de la que ha hecho su bastión. Los 'barones' del partido ven sus posturas demasiado radicales e intransigentes y no cuenta con el apoyo necesario para optar con realismo al cargo aunque, con el clima de desilusión que reina en el partido, todo es posible.

Pero la lista de candidatos se puede ir ampliando aún más en las próximas semanas. Otras opciones a suceder a Gordon Brown podrían estar encabezadas por Jack Straw, mediático secretario de Justicia del laborismo; John Hutton, ex ministro de Defensa; el bonachón Charles Clarke, secretario de Interior durante la etapa de Tony Blair; o Jacqui Smith, responsable de la cartera de Asuntos Internos hasta el año pasado.

Hagan juego
Por su parte, los ingleses, pueblo muy aficionado a las apuestas, ya han empezado a hacer sus cábalas. Las casas de juego londinenses creen que las próximas primarias laboristas supondrán un lavado de cara al frente de la formación. El candidato que menos beneficios da a día de hoy, y por tanto el que cuenta con más opciones a ojos de los apostantes, es David Miliband, seguido de cerca por su hermano Ed. El hecho de que en cuarto lugar se sitúe otro postulante de la línea reformista, Andy Burnham, indica a las claras la estrategia que demanda la sociedad británica del Partido Laborista.


Fuente: oddschecker.com


¿Y ahora qué?
El camino hasta el peldaño más alto del laborismo pasa por un tedioso y complejo proceso electoral. Las normas internas del partido señalan que serán tres grupos diferentes, uno parlamentario y dos sociales, los encargados de elegir al sucesor de Gordon Brown y que deberá ser ratificado en el Congreso de Manchester que prepara el partido para finales de septiembre y en el que se dibujarán las líneas de actuación para la próxima legislatura que, por primera vez en casi tres lustros, vivirán desde la oposición.

Para poder ser candidato a la secretaría del laborismo se debe contar con el apoyo mínimo del 12,5 por ciento de los parlamentarios electos. Esto supone que, tras las elecciones del pasado día 6, cada postulante deberá tener el respaldo de, al menos, 33 de los 258 diputados con los que cuenta el partido. Los analistas y los propios antecedentes confirman la importancia de mantener una buena red de contactos a diversas alturas, tanto políticos como de base, puesto que el peso de los grupos de afiliados es el mismo que el del parlamentario.

El Partido Laboral no ha tenido que recurrir a unas primarias desde que el ex primer ministro Tony Blair se erigió como líder de la formación al suceder a John Smith, en 1995.
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