Cameron, primer ministro
miércoles 12 de mayo de 2010, 03:03h
Al final todo ha quedado como debía y había adelantado nuestro periódico. Los Liberales han coqueteado –y amenazado- con un acuerdo Lib-Lab. Pero eso probablemente hubiera sido percibido en el Reino Unido como una coalición de perdedores: en definitiva, casi una trampa. “Poco deportivo”, decían demasiados comentaristas independientes porque la primera minoría había sido el Partido Conservador. Los Liberales hubieran pagado quizá un precio demasiado alto por lo que se hubiera considerado como maquiavelismo político. Y algo peor: hubieran erosionado su argumento en favor del sistema proporcional por el que claman desde hace años y proporcionado munición para quienes afirman que parlamentos sin mayoría absoluta producen gobiernos débiles y políticos intrigantes. Ahora Clegg está en condiciones de demostrar que las coaliciones también pueden servir gobiernos “estables, fuertes y con principios”, como gustan decir en las Islas.
Por ahora no se sabe mucho más, salvo que Clegg, el lider Liberal, entrará en el Gobierno como Vice-Primer Ministro, junto a otros colegas de su partido. Cameron ha prometido una “reforma del sistema político” pero no está claro que ello se traduzca en un referéndum sobre el sistema electoral, como exigían los liberales. En todo caso, un gobierno fuerte en el Reino Unido, decidido a enfrentar con medidas duras y serias la profunda crisis en que está sumido el país, es una buena noticia para toda Europa, si, a la postre, demuestra estar a la altura de sus palabras y promesas.