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De la capilla al patio

La Casa de San Isidro, un recorrido a través de la huella del santo en Madrid

sábado 15 de mayo de 2010, 13:48h
Tal y como manda la tradición, miles de madrileños peregrinan este sábado a la que fuera la Casa de San Isidro para beber agua milagrosa del “pozo del milagro”, cuyas aguas se elevaron hasta el brocal y salvaron al hijo del Santo que cayó en él de forma accidental. Una costumbre perdida durante los más de veinte años en los que este palacio de los Condes de Paredes estuvo en ruinas. Hoy recuperada, desde hace diez años con la apertura del museo, se redescubre la huella que dejó el Santo entre las calles de Madrid. Por Miriam Carmona
El Museo de los Orígenes en Madrid, más conocido como la Casa de San Isidro, recibe la visita de unas 3.500 personas al mes. Sin embargo, la cercanía de la festividad del 15 de mayo ha obligado a este museo a preparan y restauran todas las salas para que más de 5.000 madrileños cumplan con la costumbre de beber de las aguas del llamado pozo del milagro, a donde el hijo del Santo cayó por accidente y fue salvado gracias a los rezos de su padre.

Una de las salas dedicadas al Santo. Foto: Manuel Engo

Este sábado, los madrileños celebran la festividad del santo patrón, durante la que cobra especial importancia la Casa de San Isidro, ya que, según la tradición, fue el domicilio de los Vargas, amos del Santo, con los que convivió junto a su esposa Santa María de la Cabeza y su hijo Illán. Se cree, además, que San Isidro Labrador murió en el solar donde hoy se halla el museo que lleva su nombre.

“A mediados de los 70, el edificio que ahora aloja el museo estaba en un estado lamentable y ruinoso”, comenta Amalia Pérez, una de las coordinadoras de la Casa de San Isidro. El edificio fue construido durante la primera mitad del siglo XVI por la familia de los Lujanes, cuyo escudo puede aún verse en los capiteles del patio. Con el traslado de la corte a Madrid fue destinado a alojar al Nuncio hasta mediados del siglo XVII, por ser uno de los palacios más importantes de la villa. Hasta mediados del siglo XIX, sus propietarios fueron los condes de Paredes, siendo esta etapa la más activa y relevante en cuanto a la edificación de la capilla dedicada al santo y sus posteriores reformas. Tras un largo periodo de decadencia y deterioro, el conjunto fue demolido en 1974, para después ser reconstruido, previa excavación arqueológica.

Una de las salas dedicadas al Santo. Foto: Manuel Engo


En el nuevo edificio, situado en el Madrid de los Austrias, han sido integrados la capilla de los siglos XVII y XVIII, el pozo del milagro y el patio renacentista del siglo XVI. Así, con la apertura del museo hace diez años se ha podido recuperar la tradición, abandonada durante más de veinte años, de visitar el pozo del milagro -situado junto al patio-, donde San Isidro salvó a su hijo de morir ahogado.

La capilla, el Pozo del Milagro y el Patio
Con vocación de servir de homenaje a San Isidro, este museo ha saldado una deuda con una de las figuras más emblemáticas de Madrid. Las manifestaciones artísticas, la iconografía y las tradiciones relacionadas con el santo han sido recogidas en las salas de este centro.

La capilla de la actual Casa de San Isidro fue construida a principios del siglo XVII. Se alza en el lugar donde se supone que residió San Isidro junto con su esposa e hijo, en dos pequeñas habitaciones pertenecientes al palacio de su patrón, Iván de Vargas. La capilla fue reformada en 1663 y de nuevo entre 1783 y 1789, época de la que data su decoración actual.

“Lo más llamativo y valioso de la capilla son las pinturas murales que decoran sus bóvedas”, afirma Pérez. Unos frescos realizados por Zacarías González Velázquez, un pintor madrileño. En el óvalo central ha sido representada la Apoteosis de San Isidro y en la bóveda de la nave, dos ángeles que sostienen una corona de laurel, mientras otros dos presentan una filacteria con la inscripción "Hic obdormivit in domino" ("Aquí se durmió en el Señor"), en clara alusión a la idea de que el santo murió en este lugar.

Patio de la Casa de San Isidro. Foto: Manuel Engo

Vida y milagros de un Santo
Durante la visita a esta casa, la coordinadora Amalia Pérez explica que en cada sala pueden observarse referencias a los milagros de San Isidro, que fueron más de 400. “Sus acciones milagrosas más conocidas están relacionadas con el agua y por eso siempre aparece representado con la aguijada y con agua brotando”.

Se dice de este santo que fue un hombre piadoso y muy humilde, y que mientras trabajaba solía hacer paradas para rezar. Un día, su amo Juan de Vargas, quiso comprobar si cumplía con sus labores y pudo ver cómo, mientras San Isidro rezaba, varios ángeles labraban el campo. Fue un hombre solidario. Organizaba comidas populares para alimentar a los más pobres y afirman que cuando la comida se terminaba una plegaria bastaba para que la comida se multiplicase. Por último, cabe destacar también que en épocas de sequía al golpear el suelo con su aguijada brotaba el agua. Por eso hoy son muchos los madrileños que se acercan a beber de esa agua tan milagrosa que el santo les dejó en el barrio de los Austrias.