muere el "buen concepto de nación"
Aznar: "La crisis fiscal es en esencia una crisis moral"
jueves 20 de mayo de 2010, 21:49h
El ex presidente del Gobierno José María Aznar ha sentenciado que la crisis fiscal "es en esencia una crisis moral" y ha considerado que, en Europa, "la costumbre de gastar sin pagar", que ha conducido al déficit y a la deuda, ha eclipsado "el buen concepto de nación".
Aznar se ha pronunciado en estos términos en la presentación del libro "¿Por qué debemos considerarnos cristianos?", de Marcello Pera, ex presidente del Senado italiano, que indaga en la conexión entre la tradición cristiana y el liberalismo.
Durante su alocución, Aznar ha criticado la "costumbre de gastar sin pagar" que ha llevado a la "quiebra del proyecto europeo", cuyo origen ha situado en una ruptura entre generaciones, "porque la pérdida del sentido nacional de la política, como continuidad entre generaciones formadas por personas, conduce irremisiblemente al desprecio" de lo recibido como legado y a "la despreocupación" por lo que se debe dejar a los que están por venir. "No es casualidad que entre nosotros, en Europa, la expresión económica y presupuestaria del eclipse del buen concepto de nación sea el déficit y la deuda, es decir, la costumbre de gastar sin pagar", ha apostillado. Ha dicho, en este punto, que "no hay duda de que la crisis fiscal es en esencia una crisis moral".
El también presidente de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) ha explicado que el liberalismo, Europa y la ética son los temas que Marcello Pera aborda en su libro desde una base común: el cristianismo como sustento prepolítico y como asiento moral de Occidente que se está perdiendo.
Muestra este volumen, según el resumen de Aznar, "el serio problema" en el que se ha colocado "voluntariamente" el liberalismo al abdicar de su fundamento cristiano originario y al aceptar la "ecuación laica que lo ha extraviado desde hace tiempo: la idea de que un Estado liberal tiene que ser necesariamente laico". También instruye sobre "cómo es posible comprender e iluminar la grave crisis que atraviesa el proyecto europeo como una consecuencia de la pérdida del legado del cristianismo, su verdadera alma". Carece de sentido negar, a su entender, que "el centro de la historia europea lo ocupa el cristianismo".
Para el ex jefe del Ejecutivo, ni el matrimonio ni la paternidad pueden regirse "por lo que el poder político quiera", ya que no se trata de relaciones democráticas, aunque tengan lugar dentro de un país cuya forma política sea la democrática. Su diagnóstico es que el poder político "ha traspasado todos los límites razonables y ha invadido terrenos que no deben ser de su competencia", por lo que ha invocado la necesidad de "restaurar el verdadero sentido de la democracia y sus límites".
Unos límites que Aznar cree que no pasan por "iluminar verdades", sino por "generar y gestionar consensos como instrumento de la paz social". "Se trata de que el Estado sea sólo Estado y no pretenda hacer también las veces de la escuela, de la familia o de la iglesia", ha aseverado, para añadir que la familia o la Iglesia son instituciones básicas que "preceden en rango biográfico al Estado y a las que éste en consecuencia también debe respetar". Y, por lo tanto, "no pueden regirse por lo que el poder político quiera, salvo en algunos aspectos relativamente poco significativos", ha juzgado.
Desde esa certeza, ha apreciado que no ayuda a la buena ordenación de una sociedad quien pretende excluir al cristianismo del ámbito estatal, pero tampoco quien aspira a que el ámbito estatal se parezca a una iglesia. Ése es el mejor camino, ha advertido, para que "muchos terminen por arrodillarse ante el Estado creyendo que lo hacen en la iglesia".
Junto a estas consideraciones, ha apuntado que todavía está pendiente la "tarea liberal" que devuelva "el poder a su lugar" y ha pedido que el cristianismo no pierda su mensaje "genuinamente religioso" y se transforme "en una trinchera cultural o política", porque eso sería "realmente destructivo" para la Iglesia.