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La banda necesita que cese la presión para organizar sus estamentos

Eta da pasos para sentarse con el Gobierno para poder sobrevivir

domingo 23 de mayo de 2010, 21:28h
Esta semana, ha caído un nuevo cabecilla de Eta. Los mensajes desde Interior son optimistas y el discurso hace pensar que el final se acerca. Sin embargo, la regeneración de los estamentos decapitados ya está en marcha y, pese a escisiones internas, los terroristas albergan la esperanza de poder tomar parte en una hipotética nueva negociación e incluso de sentarse en un escaño en los próximos comicios locales.
El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, anunció este jueves con entusiasmo el arresto de Mikel Karikoitz Carrera Sarobe, alias ‘Ata’, cuya detención situó en importancia por encima de la de Garikoitz Azpiazu ‘Txeroki’. Destacó, además, que los terroristas atrapados preparaban acciones violentas, intención que compartían gran parte de los hoy presidiarios en las distintas detenciones en los últimos meses.

Entre esas detenciones, integrantes de la cantera oficial de la banda cayeron poco antes de Navidad, desbaratando Segi y sus pretensiones de actuar contra personas relevantes de la política, entre otros. Sin embargo, los jóvenes que en el País Vasco o Navarra sienten apego por las consignas etarras permanecen en la calle y son reclutados paulatinamente por los órganos de la banda. El Gobierno vasco quiere frenar a los jóvenes con una educación que apee textos más apegados al nacionalismo que a los hechos y que reconozcan al País Vasco dentro del marco autonómico español.



Con medidas en pro de alejar a la sociedad de Eta, entre las que destaca el rechazo y la deslegitimación de sus proclamas y con una acción policial y judicial férrea, los resultados se hacen notar. De su publicidad se encarga el Ministerio. Sin embargo, determinadas informaciones inquietan en el seno de los que auguran el fin del terrorismo y, a su vez, esperanzan a los verdugos, como recogen documentos incautados en últimas operaciones.

El profesor de Ciencia Política Rogelio Alonso explica en ABC que “la organización debe asumir que jamás ningún Gobierno volverá a entablar diálogo o negociación alguna”. Txema Matanzas se dirigió en 2009 a los suyos para preguntarles si creían que podrían durar 6 o 7 años más sin participar en procesos de diálogo o volver a los ayuntamientos o cámaras autonómicas. El objetivo etarra es evitar el ahogo político y económico. De ahí, apuntan expertos en la materia, que se hayan dado pasos delante de destacados miembros en busca de una tregua policial y una oportunidad política.

Leopoldo Barreda, en declaraciones a EL IMPARCIAL, valora que la lección de las anteriores negociaciones debe servir para no cometer de nuevo el error. En su opinión, “hablar con ellos es darles tiempo, revitalizarlos, algo incompatible con la voluntad de su derrota”. Barreda aporta un elemento esencial al hablar de tiempo. Es lo que Eta quiere. Un reciente informe de los servicios antiterroristas concluía la incapacidad para restaurar aparatos, reclutar a nuevos miembros y encontrar nuevos lugares donde asentar sus bases operativas y, no menos importante, la asfixia del entorno político. Los asesinos necesitan tiempo, que las Fuerzas de Seguridad del Estado bajen la guardia y que el Gobierno levante la mano durante un periodo que les permita recuperar efectivos y jerarquizar de una manera óptima las funciones de cada integrante.

La izquierda abertzale, como recogen sus publicaciones, ansía y cree posible un alto el fuego con motivo de una nueva oportunidad para la negociación. El pasado 24 de abril, presentó un documento en Pamplona que reprochaba a Eta el final de la tregua anterior y la emplazaba a retomarla con un abandono previo de la violencia. En el mismo escrito, instaba al Gobierno a propiciar otro diálogo amparándose en la paz en Irlanda.

Ocho presidiarios de Eta apuestan por una resolución pacífica del conflicto en una reciente carta, gesto que Pérez Rubalcaba calificó como “significativo”. Se trata de manifestaciones voluntariosas que invitan a un nuevo “proceso de paz”, como calificó el Ejecutivo de Zapatero los últimos contactos con los pistoleros. Este movimiento se acentuó tras lo que tanto la propia banda como los más destacados analistas consideran un error de bulto: asesinar en territorio francés. Son perseguidos con mayor insistencia en los dos países vecinos de España y se ha destapado la vía de escape llamada Venezuela.

Pero Eta, sabedora de su situación y consciente de que el Gobierno también la conoce, espera un gesto que responda a los últimos pasos de los terroristas a favor de un alto en el camino para poder respirar. Sin embargo, a la vez que emprende tan “nobles” iniciativas, reordena su cúpula. RTVE, apoyada en fuentes de Interior, sitúa a Mikel Oros, alias ‘Peru’, y a Alejandro Zobaran Arriola, alias ‘Xarlas’, como posibles nuevos líderes de la banda. El ente público informa también de que el sector joven de Eta es el más duro, mientras que son los veteranos quienes se inclinan por tirar las armas. La cantera toma el mando y las últimas detenciones son fruto de este hecho. Menos experiencia, movimientos peor planteados, detenciones más repetidas y fructíferas.

Descabezar a Eta, por tanto, no sólo pasa por acabar con sus jefes, sino también por detectar liderazgos en la sombra, grupúsculos a las puertas de dar el salto y jóvenes que se relacionen con estos entornos. Al mismo tiempo, históricos de la banda campan en libertad, unos tras haber cumplido condena y otros que han salido de la cárcel gracias a polémicas medidas judiciales, como es el caso de Iñaki de Rentería, o que no han sido capturados pese a ser conocido su paradero, como ocurre con Josu Ternera. El diario El Mundo publicó hace pocas fechas una información que confirmaba que el Centro Nacional de Inteligencia lo tiene localizado. El periodista Antonio Rubio, autor del texto, explica que Ternera vive en Milán y que acude a una clínica de Düsseldorf con identidad portuguesa para tratarse de una tromboflebitis. Otro caso preocupante es el de Iñaki de Juana Chaos, en paradero desconocido después de huir del control de la justicia irlandesa.

Para la banda, según se extrae de sus palabras, la acción de la Policía y de los jueces es “asfixiante. Leopoldo Barreda dice a este periódico que “siempre ha creído en el fin de Eta” y reconoce que, “a pesar de los errores, hoy es posible acabar desmontando todo su entramado”. Cree que la clave reside en “no intentar adelantarse a los tiempos ni titubear, por lo que nadie debe cambiar el paso por creer que se va en el buen camino”.

Rogelio Alonso, en el valioso artículo ya citado, estima de máxima relevancia que jamás la banda crea que puede haber contraprestación al negociar su fin. La desesperanza es la única que puede matarla y toda aproximación a la democracia es un bote salvavidas para el terror. La pelota está en el tejado del Gobierno. Eta es muy numerosa pero se encuentra desordenada y dividida, a menos de que alguien tenga a bien sellar su fin ofreciéndole diálogo. Sería el comienzo de todo. Tropezar con la misma piedra una vez más.
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