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reseña

Eric Walz: La cortesana de Roma

sábado 22 de mayo de 2010, 00:29h
Eric Walz: La cortesana de Roma. Traducción de Patricia Losa Pedrero. Algaida. Sevilla, 2010. 504 páginas. 17,50 €
El escritor alemán Eric Walz se sumerge en La cortesana de Roma en la concupiscente Roma renacentista para elaborar una correcta novela de intriga poirotiana en la que no falta de nada. Un Papa calculador, entregado a los placeres terrenales y destrozado ante la brutal muerte de su amante, la bella prostituta Maddalena; al frente de la investigación del crimen, un joven jesuita sin vocación, que ahoga en alcohol las penas de un amor imposible; se suma al pastel una atípica –para la época– artista de vidrieras, el platónico objeto amoroso del sacerdote, que indagará por su cuenta en los lupanares más oscuros de la ciudad eterna… Todo ello aderezado con un certero dibujo de las ambiciones y tretas de las altas esferas vaticanas y romanas. Esto es, básicamente, lo que nos propone Waltz que, sin inventar nada nuevo, consigue sacar adelante una novela entretenida, ágil y bien resuelta.

El punto de partida del libro es el misterioso asesinato de Maddalena, meretriz del Papa que, gracias a sus dotes amatorias pero, sobre todo, a unas buenas dosis de inteligencia, consigue llegar a lo más alto de Roma, a pesar de sus humildes orígenes. El Papa encomienda la resolución del crimen al jesuita Sandro Carisimi, hijo de una rica familia de comerciantes romanos que, muy a su pesar, entró en la curia como acto de contrición por un terrible acto. Carisimi contará con la ayuda del rudo capitán Forli y de Antonia, artista hacia la que siente una fuerte atracción que, incompatible con su condición de sacerdote, le trae por el camino de la amargura; ya que, a pesar del libertino ambiente de la curia renacentista, el sentido de la responsabilidad de Sandro puede más que su amor por la joven. A esto hay que sumar, además, un cierto complejo de Edipo respecto a una madre beata y ultracatólica, que no ve con buenos ojos las relaciones de su adorado hijo con la joven.

El asesinato de la cortesana papal desatará todo tipo de intrigas y sospechas entre los allegados del Santo Padre. No en vano, como irá descubriendo Sandro, las conexiones de Maddalena con algunos de los más altos dignatarios del Vaticano y miembros de las familias más importantes de Roma convertirán a cualquiera de ellos en potenciales culpables de su muerte. Con un proceder reflexivo, pausado y sumamente perspicaz, Sandro conseguirá desentrañar la maraña de intereses y medias verdades que rodean al caso, para dar con el culpable más inesperado.

Por Regina Martínez Idarreta
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