¿Qué regalará Zapatero al Papa?
domingo 23 de mayo de 2010, 11:54h
El próximo 10 de junio Zapatero será recibido en audiencia por Benedicto XVI. Un hecho que entra dentro de la normalidad diplomática de la Santa Sede, pues el Papa siempre recibe a los Presidentes de turno de la Unión Europea cuando a está punto de finalizar el semestre de su mandato. Así que no nos vendan los altavoces monclovitas esta audiencia como algo especial, pues es un acto protocolario más, que seguro aprovechará el Pontífice para aclarar al Presidente del Gobierno algunos puntos o lo que es lo mismo, para decirle que la Iglesia tiene su sitio en la sociedad española, pese a quien pese.
El regalo de Zapatero no lo sabemos todavía pero, tras su sonrisa a lo ”joker”, el enemigo de Batman, esconderá su clásico cinismo. El Papa responderá las palabras de Zapatero con sonrisa diplomática, abierta al diálogo, pero firme. Serán dos sonrisas diferentes que indican quien tiene la razón en este vertiginoso mundo que nos quiere imponer el laicismo.
El Embajador de España ante la Santa Sede, el católico Francisco Vázquez ha tenido que bregar mucho en la Secretaria de Estado vaticana para que este encuentro, que repetimos entra dentro de la normalidad diplomática, tenga poses fotográficas “dignas” para Zapatero, que luego se puedan vender muy bien, y que la audiencia se realice en el lugar acostumbrado y no en otras estancias que rebajan el nivel de la visita y, por tanto, sea una audiencia “bajo mínimos”.
Zapatero irá solo, sin Sonsoles que tenga que pasar por el trago de ponerse mantilla, y en soledad tendrá que oír, como hemos dicho, las palabras de descontento del Papa sobre las últimas disposiciones del gobierno español, incluida la cantada Ley de Libertad Religiosa . Será un mal trago para el Presidente, como el que tuvo que pasar, cuando siendo líder de la oposición, fue recibido por Juan Pablo II en una sacristía improvisada en los bajos del gran altar que se montó en la Plaza de Colón durante la visita de llorado Papa en mayo del 2003. Entonces Zapatero se resistió a asistir al encuentro, como supongo que habrá pasado ahora, pero el ser Presidente de turno de la Unión Europea, tiene esas cosas, o esos malos tragos.
Decíamos desconocer el regalo de Zapatero al Papa. Tal vez sean las obras completas de su nueva política social, con recortes para los más necesitados, y con la amenaza solicitada por conspicuos socialistas de “terminar con la ayuda económica a la Iglesia Católica”, o el anuncio, en privado, de su decisión de mandar a Bono a sustituir a Vázquez en la Embajada española en el Vaticano, con lo que mataría dos pájaros de un tiro, pues situaría a la señora Fernández de la Vega en la Presidencia del Congreso. A mí, esto cada vez me recuerda a situaciones pasadas, por eso me atrevería a sugerir al Santo Padre que su regalo al Presidente del Gobierno fuera un ejemplar en encuadernación muy sencilla de su Encíclica “Dios es Amor”.