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bp se gasta 930 millones de dólares

Obama visita Luisiana para interesarse por el vertido en el Golfo de México

viernes 28 de mayo de 2010, 19:49h
La compañía British Petroleum (BP) ha informado este viernes que hasta el momento se ha gastado 930 millones de dólares en intentar tapar el vertido de petróleo que se produjo hace más de un mes por la ruptura de su plataforma petrolífera del Golfo de México. El anuncio se produce el mismo día en que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha visitado Luisiana para interesarse por los avances llevados a cabo para frenar el vertido.
"Hasta el momento el coste asciende a 930 millones de dólares", ha afirmado este viernes la petrolera BP sobre la fuga del Golfo de México. La petrolera ha agregado que "es todavía muy pronto para cuantificar otros costes potenciales y responsabilidades jurídicas vinculadas al incidente".

La plataforma "Deepwater Horizon" de BP, en aguas del Golfo de México, explosionó el pasado 20 de abril, lo que le costó la vida a once trabajadores y un desastre ecológico de gran magnitud, ya que desde esa fecha el pozo derrama entre 12.000 y 19.000 barriles de crudo al día, según la Guardia Costera de EEUU, y 5.000, según dijo la compañía al principio.

La firma, que ha sido multada por las autoridades estadounidenses con 75 millones de dólares, había cifrado, con fecha del 24 de mayo, el coste de su operación de cierre del pozo en 760 millones de dólares. Los daños causados por este vertido serían hasta el momento superiores a los 1.600 millones de dólares. BP indicó también que hasta el momento ha recibido 26.000 reclamaciones, de las que ha pagado 11.650.

Este viernes, el presidente de EEUU, Barack Obama, ha viajado a Luisiana para interesarse en primera persona por la situación y los avances llevados a cabo por la petrolera para frenar el vertido. Según informa la agencia AFP, Obama tiene previsto visitar una zona donde se han levantado presas para intentar detener el avance del crudo y entrevistarse con autoridades locales, entre ellas el gobernador de Luisiana, Bobby Jindal. En sus primeras palabras en Luisiana, Obama afirmó que el derrame de crudo en el Golfo de México es "un asalto" a las costas, a la población y a la economía regional.

En declaraciones tras una reunión informativa con los responsables de la respuesta contra el derrame, Obama anunció que ordenó triplicar el personal federal que combate la marea negra. Hasta ahora, el Gobierno había destinado 20.000 personas a estas tareas.

"Ustedes no están solos y no vamos a dejarles atrás. Vamos a resolver esto y no cejaremos hasta que el problema haya acabado. Esa es mi promesa a ustedes en nombre de esta nación, una promesa que vamos a cumplir", subrayó Obama, quien, como había declarado el jueves, indicó: "Como presidente, el responsable final soy yo".

Obama lanzó una llamada a la calma al asegurar que "si esa operación no tiene éxito, contamos con un equipo, encabezado por nuestro secretario de Energía y Premio Nobel, Steve Chu, que sopesa todas las alternativas".

En su segunda visita en tres semanas a Luisiana, Obama sobrevoló la zona afectada, recorrió una de las playas contaminadas y mantuvo una sesión informativa con el responsable de la coordinación en la respuesta al vertido, el almirante Thad Allen, entre otros.

El presidente, que el jueves defendió enérgicamente la respuesta del Gobierno al incidente mientras se multiplican las críticas a esa gestión, visitó esta mañana junto a Allen y la presidenta del condado, Charlotte Randoplh, la playa de Fourchon Beach.

Obama pudo comprobar cómo el acceso al mar estaba bloqueado por cinta amarilla inscrita con la palabra "Peligro" y la orilla, cubierta con flotadores absorbentes para recoger el petróleo. En camisa blanca, el presidente se inclinó sobre la arena para recoger pequeñas bolas de alquitrán. En unas breves declaraciones a la prensa que le acompañaba, Obama indicó que había podido ver una pareja de delfines a una treintena de metros de la orilla, una señal de que la vida silvestre corre peligro.

La empresa inició al miércoles una operación, denominada "top kill", para sellar el pozo inyectando un fluido compuesto por una mezcla de agua, arcilla y químicos, a la que se sumarán después capas de cemento. En el caso de que esta opción falle, la firma planea otro operativo técnico llamado "junk shot" que consiste en introducir una variedad de materiales a alta temperatura, como piezas de goma, que harán circular por el tubo para bloquear el vertido.

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