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A cara descubierta en Lérida

domingo 30 de mayo de 2010, 04:21h
Regular elementos que pueden considerarse iconos culturales o religiosos es siempre complicado, especialmente en sociedades democráticas donde es difícil determinar cómo garantizar la libertad y la igualdad. Las variantes del velo musulmán es uno de esos temas delicados que actualmente se discuten y se ponen a debate en varios países europeos, incluyendo a España.

El viernes pasado la ciudad catalana de Lérida ha prohibido el uso del burka (velo integral) y del niqab (velo que sólo permite ver los ojos) en espacios municipales. La iniciativa, presentada inicialmente por CiU, incluía la prohibición en todos los espacios públicos, pero se limitó finalmente a los lugares administrados por el Ayuntamiento, debido a un informe jurídico que estableció que la propuesta superaba las competencias del consistorio. Así Lérida se convierte en el primer municipio español en vetar ese tipo de vestimenta.

El razonamiento detrás de la prohibición es garantizar la igualdad entre las mujeres, pero en opinión de muchos, incluyendo al ministro de Exteriores Moratinos y al secretario de Inmigración de la Generalitat catalana, la discusión sobre el velo es un tema que no debe ser exagerado, que no representa un gran problema, y que además puede dificultar la integración de las mujeres musulmanas a la sociedad.

El uso del velo, no únicamente del burka y del niqab, sino también del hijab (sólo cubre la cabeza) es un asunto discutido en varios lugares con reacciones diversas. En marzo la Comisión de Interior de la Cámara de Diputados de Bélgica aprobó una propuesta para prohibir el uso del burka y del niqab en los espacios públicos. La justificación tiene que ver con cuestiones de seguridad, y no tanto con la cultura y la religión. En Francia el uso del burka ha sido debatido desde 2009, con varias reacciones adversas de parte de organizaciones musulmanas que perciben este veto como un atentado contra su libertad. En España, algunas organizaciones musulmanas ven como irrelevante una regulación sobre la vestimenta de las mujeres musulmanas, ya que la utilización del burka no está muy extendida en el país. Por su parte, el representante de Amnistía Internacional en España ha manifestado que la ordenanza atenta contra la libertad de expresión y religión de las mujeres.

Ciertamente en España este tipo de velos no es muy común, pero eso no implica que no se pueda extender ante la llegada de grupos musulmanes provenientes de zonas más conservadoras y de la radicalización de algunos ya presentes en el país. Lo que queda claro es que la discusión sobre el velo musulmán acaba de empezar y que queda mucho por discutir. La dificultad radica en hasta dónde la libertad de expresión puede conducir a la marginación de algunos, y cuáles son los límites que una democracia puede establecer. El debate continuará.
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