La paradoja tecnológica
martes 01 de junio de 2010, 20:12h
Somos afortunados. Vivimos una era de revolución tecnológica que nos ha conducido a las más altas cotas de interconexión entre las personas. Las maquinas hablan a distancia unas con otras en continua conversación, fieles a las órdenes dadas para satisfacer todas las “necesidades” de los hombres. La información fluye a gran velocidad, las decisiones son adoptadas con mayor acierto y todo parece fluir en una perfecta red de intereses satisfechos. Es posible almacenar gran cantidad de datos y entrecruzarlos para llegar a la solución final. Ya no existen misterios en el comportamiento del consumidor, cuando el perfil psicológico de cualquiera es accesible mediante una dirección IP.
Todos los logros alcanzados gracias a las nuevas tecnologías no han sido suficientes, sin embargo, para evitar el colapso financiero mundial. Fallaron los sistemas de información en el momento en que las herramientas para su perfeccionamiento alcanzaban su máxima expresión. La mentira y el pánico se han convertido en los árbitros del juego de las altas finanzas. El factor clave, que ha precipitado el curso de los acontecimientos, ha sido el uso intensivo de los métodos de gestión financiera a través de los sistemas que ofrecía la sociedad de la información. El mercado global ha producido que miles de analistas operen con una misma información, basada en el análisis de gráficos y no en los hechos relevantes, donde complicados productos derivados eran contratados con agilidad. El resultado, productos de ingeniería financiera de los que se ignoraba el riesgo real. Una alarma en el programa de inversión y todo se venía abajo, las órdenes de venta aumentaban exponencialmente a medida que los soportes iban cayendo. Sin olvidar a millones de inversores o especuladores aficionados accediendo al mercado y dando bandazos de histeria, a medida que sus manuales de inversión se quedaban sin respuestas.
Es necesaria una regulación a escala mundial, en aras de un mercado más trasparente y eficiente. Limitar ciertas operaciones y el acceso al mercado, es vital para la estabilidad que requieren los mercados financieros. Alemania y EE.UU. han dado los primeros pasos hacia un mayor control de las operaciones que se pudieran realizar en aquellos. Las nuevas tecnologías deben de dar apoyo fundamental a la estricta vigilancia, donde antes únicamente satisfacían la maximización del beneficio.
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Abogado
CARLOS LORING es licenciado en Derecho, diplomado en Gestión Empresarial, y MBA en e-Business por la Universidad Pontificia de Comillas (ICADE)
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