El Evangelio según Berlusconi
Andrea Donofrio
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adonofriohotmailcom/9/9/17
domingo 06 de junio de 2010, 15:49h
En estos momentos en que todo Dios se mete con la Iglesia (nunca mejor dicho), sería muy fácil atacarla por el escándalo de pedofilia, argumento que ha convertido al Vaticano en un blanco fácil y en un “depósito” de bromas y dobles sentidos. No, lo que más me llama la atención, son dos noticias sobre la relación entre el Vaticano y el berlusconismo. Una nueva y otra antigua.
Hace unas semanas, durante los funerales del cómico Raimondo Vianello, Berlusconi decidió recibir el santo sacramento de la eucaristía. Eso a pesar de estar ya divorciado y, entonces, en pleno proceso de separación de Veronica Lario, su segunda mujer (ya sabemos que el contencioso ya está cerrado: cuestiones pecuniarias solucionadas). Merece la pena recordar que la Iglesia católica prohíbe rigurosamente a una persona divorciada y casadas en segundas nupcias recibir la comunión. Bueno, a la norma siempre existen excepciones, a pesar de que, en el primer Sínodo Mundial de Obispos y en el “Sacramentum caritatis” (verba volant, scripta manent), Benedicto XVI (el “pastor alemán”) amonestaba a los obispos de todo el mundo a recordar la prohibición. No me sorprende: si frente a ley, Berlusconi es más igual que lo demás, ¿por qué no debería serlo delante de Dios? La eucaristía y la doctrina de la Iglesia católica muestran su “maleabilidad” a las exigencias y gustos de los potentes.
En el caso especifico, entiendo que el sacerdote no podía negarle el sacramento y montar un escándalo impropio considerando el lugar (una Iglesia) y las circunstancias (un entierro); sin embargo, lo que me genera perplejidad y desconcierto son la palabras póstumas del arzobispo Rino Fisichella, teólogo del Vaticano, para justificar lo sucedido: “el presidente Berlusconi, habiéndose separado de la segunda mujer, la señora Verónica, con la que estaba casado civilmente, ha vuelto a una situación, digamos así, “ex ante”. Es el segundo matrimonio que creaba problemas. Es sólo al fiel separado y casado por segunda vez al que se prohíbe comulgar, porque subsiste un estado de permanencia en el pecado”. No quiero analizar en detalle las palabras del capellán del Parlamento, aunque el concepto de “retroactividad”, “ex ante”, posible recuperación de un estatus anterior no me terminan de convencer. Parece que invitan a los católicos a ir a misa con el certificado del primero, segundo o tercer divorcio para volver a saborear una buena hostia. El permisivismo hacia Berlusconi parece crear la clásica distinción entre fieles de primera clase y otros de segunda.
Reflexionando sobre aquellos días, será un caso pero el día anterior al entierro de Vianello, el 16 abril, en ocasión del cumpleaños del Papa, Berlusconi le había dirigido una “calurosa felicitación” y recordado su solidaridad frente a la “incalificable campaña difamatoria”, en alusión a los escándalos de pedofilia. De todas formas, como cabía esperar, el episodio ha generado muchas polémicas dentro y fuera de la Iglesia misma tanto que un obispo progresista (como el término está tan de moda..) avanzó la propuesta de cambiar y darle la comunión a los católicos divorciados que se casaron después por el civil y viven en el pecado. Hay que reconocer que hace años que Berlusconi pulsea con las cumbres de la Iglesia italiana y del mismo Vaticano.
Sin embargo, confieso que la otra noticia me hace más gracia: el Corpus Christi, antes llamada también Corpus Domini es una fiesta de la Iglesia Católica para “proclamar y aumentar la fe de la Iglesia Católica en Jesucristo presente en el Santísimo Sacramento” (fuente wikipedia...qué vergüenza!). Se celebra desde el siguiente jueves al octavo domingo después del Domingo de Resurrección (a los 60 días). Pues en Margherita di Savoia, (provincia de Barletta-Andria-Trani, tres municipios que, en 2004, se juntaron en una provincia para recibir más dinero del Estado y que no son capaces de ponerse de acuerdo sobre cuál será el núcleo de poder del triunvirato moderno), el alcalde, Gabriella Carlucci ha decidido que la procesión del Corpus Domini del domingo iba a ser adelantada al sábado. ¿Las razones? El mismo domingo, en la plaza de la ciudad, su hermana Milly organiza un espectáculo y, por lo tanto, mejor evitar competencia. Merece la pena subrayar las palabras del obispo de Trani: “Para un cristiano verdadero, el sábado por la noche es como si fuera ya domingo. Por lo tanto, la misa vale”. Según él, podemos convalidar un sábado pasada la media noche como válido delante de Dios: no sabía que el Altísimo aceptará estos tipos de reglas y fuera experto de cambios de horarios, variaciones climáticas, exigencias televisivas.
Gabriella Carlucci es una de estas famosillas de la Televisión italiana rescatada por Berlusconi y puesta en la jungla política; su fama está ligada a la furibunda pelea preelectoral que tuvo con su contrincante y que la vio dos veces ganadora: adversaria al Hospital y plebiscito electoral.
Frente a tanta polémica, también se ha dicho que el cambio de horario se debía al calor: ¿eso quiere decir que ya no se celebrarán misas en julio y agosto? Mis abuelas no podrían sobrevivir con esta noticia. Y, si el próximo programa de la hermanita de la Carlucci será el 25 de diciembre, ¿haremos que el Cristo nazca el 23? Siempre y cuando no juegue el Milán un partido importante. La manipulación del calendario litúrgico resulta un escamotage que me hace pensar: ya no hay religión.
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Politólogo
Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset
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adonofriohotmailcom/9/9/17
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