El drama de la violencia doméstica
martes 08 de junio de 2010, 01:05h
Rara es la semana en el que no hay que lamentar la muerte de alguna mujer a manos de su pareja. Esta es una lacra que no sólo no ha perdido protagonismo en el devenir cotidiano, sino que parece ir in crscendo, pese a la concienciación que existe al respecto. Aunque sólo hubiese un caso, ya sería una noticia intolerable, pero es que hay muchos, demasiados. Y es responsabilidad del Gobierno abordar un problema de muy difícil solución. Es obvio que no puede culparse al Ejecutivo de las salvajadas perpetradas por un puñado de energúmenos, pero sí al menos se le pueden exigir otro tipo de actuaciones.
En España existe un Ministerio de Igualdad cuya titular, Bibiana Aído, se distingue más por sus absurdas ocurrencias que por los éxitos de una gestión más bien calamitosa. Cierto es que, al ser los maltratadotes delincuentes, a quien corresponde actuar es a Interior y Justicia. Pero también es verdad que de lo que depende de Igualdad, podrían haber salido otro tipo de iniciativas; y, salvo el número de teléfono puesto para que aquellos que se dispusiesen a maltratar a su pareja llamasen y se lo pensaran dos veces, poco más. Aunque quizá la culpa no sea de una ministra incompetente, sino de un ministerio puesto ahí únicamente para arrancar una cuota de portadas, tan del gusto del señor Zapatero. No es único caso. La vicepresidenta tercera del Gobierno o el Ministerio de la Vivienda -con apenas competencias- son igualmente prescindibles. Y si los recursos detraídos para semejante derroche se empleasen en dotar de más protección policial a las mujeres amenazadas, o se tuviese el coraje político suficiente para endurecer aún más la legislación penal en esta materia, las cosas serían diferentes. ¿Qué mas va a tener que pasar para que el Gobierno se de cuenta de esto?