El próximo 16 de junio el Consejo de Ministros aprobará el decreto sobre la reforma laboral, que pretende convalidar en el Congreso de los Diputados el día 22. Hasta esa fecha, el presidente del Gobierno tiene tiempo de "cortejar" a los nacionalistas para recavar su apoyo y ya ha empezado a hacerlo. Por el momento, el portavoz de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, ha planteado la conveniencia de que el Gobierno aplace unos días la aprobación para evitar que sea un "churro" que "no satisface a nadie", mientras Zapatero ha multiplicado los contactos con el PNV para evitar que ocurra lo mismo que con el decreto de recortes del pasado 27 de mayo.

Al presidente del Gobierno se le echa el tiempo encima. José Luis Rodríguez Zapatero quiere evitar que la reforma laboral tenga la misma la falta de apoyos que su decreto de recortes. Para ello, cuenta con seis días desde que apruebe en Consejo de Ministros el próximo 16 de junio el decreto hasta su convalidación. Los trabajos de "cortejo" a los grupos nacionalistas ya han comenzado.
El portavoz de CiU en el Congreso de los Diputados,
Josep Antoni Duran Lleida, ha planteado la conveniencia de que el Gobierno aplace unos días la aprobación de la reforma laboral, prevista para el 16 de junio, para evitar que sea un "churro" que "no satisface a nadie".
El dirigente de CiU ha propuesto esta posibilidad en una entrada realizada este domingo en su blog, en el que ha asegurado además sentirse "muy preocupado" tras la lectura de los 41 folios del texto que le ha remitido el Ejecutivo con las propuestas sobre la reforma laboral.
"Si tuviera que buscar una palabra para definir su contenido, lo resumiría diciendo que es un churro", ha afirmado Duran Lleida, quien ha reprochado además al Gobierno que el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, anunciara medidas que no aparecen en el documento, como sería la posibilidad de rebajar a 20 días la indemnización para empresas con seis meses de pérdidas.
Mientras, el jefe del Ejecutivo se esfuerza al máximo para recuperar la confianza del PNV. Zapatero está 'cortejando' al presidente del PNV,
Iñigo Urkullu, con el que en las últimas semanas ha incrementado el número de conversaciones telefónicas, después de reconocerle, en una llamada, que él y su Gobierno no habían hecho esfuerzos suficientes para conseguir el apoyo del Partido Nacionalista Vasco (PNV) al decreto de recortes que se convalidó el pasado día 27 de mayo en el Parlamento. Ahora, y con la vista puesta en la convalidación del decreto de reforma laboral y la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para 2011, se multiplican los contactos.
Según las fuentes consultadas, Zapatero telefoneó al dirigente nacionalista cuando este anunció, el 26 de mayo, que el PNV votaría en contra del citado decreto, por el que se rebaja el salario de los funcionarios en un 5 por ciento de media y se congelan las pensiones.
Ese día, Urkullu argumentó que las medidas del Ejecutivo eran "injustas" e "insuficientes" y las calificó de "imposición" por no haber sido dialogadas con el resto de partidos. Al mismo tiempo, desvelaba que el PNV había pedido al Gobierno, formalmente y por carta, aclaraciones sobre el decreto y le había sugerido propuestas "constructivas" sin haber obtenido respuesta.
Tras este anuncio y antes de las votaciones del día 27 de mayo en el Parlamento, Zapatero telefoneó a Iñigo Urkullu en un intento de que el PNV modificara su decisión y no votara en contra del decreto de recortes. Sin embargo, el dirigente nacionalista no hizo más que confirmarle personalmente al presidente la decisión que acababa de anunciar.
Finalmente, el decreto del Gobierno salió aprobado por tan sólo un voto de diferencia y gracias a la abstención de CiU, por lo que ese mismo día, desde el Gobierno se admitía la necesidad de "recomponer" los apoyos parlamentarios.