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Saramago

sábado 19 de junio de 2010, 09:48h
El escritor portugués y Nobel de Literatura, José Saramago ha fallecido este viernes en su casa de Lanzarote a los 87 años de edad. Nacido el 16 de noviembre de 1922 en la aldea portuguesa de Azinhaga, José de Souda, hijo y nieto de campesinos, que a los dos años se trasladó a vivir a Lisboa, era conocido por el apodo de su familia paterna, Saramago, que el funcionario del Registro Civil añadió tras su nacimiento. Aunque fue un brillante alumno, sin embargo, hubo de abandonar la enseñanza secundaria al terminar el primer curso ante la falta de medios económicos de sus progenitores. Estudió entonces Formación Profesional en la Escuela Industrial lisboeta Alfonso Domingues, de la que salió en 1939 preparado como cerrajero mecánico, oficio que empezó a desempeñar en los talleres de los hospitales civiles de la capital lusa hasta que, en 1942, pasó a los servicios administrativos de esos hospitales y, un año después, ascendió a jefe administrativo en la industria metalomecánica y en la Caja de Subsidio de Familia del personal de la industria cerámica, donde permaneció hasta 1950.

Pero su mayor ilusión era ser escritor y, en 1947, publicó su primera novela, "Tierra de pecado". Por esa época prendió en él la conciencia política que siempre le ha acompañado, tras las presiones laborales para que votase al candidato gubernamental en las elecciones de 1949, y que le llevó a afiliarse en 1969 al Partido Comunista Portugués desde 1969. Su segunda obra llegó en 1966, "Poemas posibles" (reeditados en 2006). Entre 1966 y 1975, y tras un largo silencio, publicó "Probablemente alegría".Tras varias novelas y textos teatrales, en 1982 le llegó la popularidad internacional con "Memorial del convento", un prestigio que consolidó con títulos como "La balsa de piedra" (1986), la pieza teatral "La segunda vida de Francisco de Asís" (1987), y "Historia del Cerco de Lisboa" (1989). En 1970 y 1971 publicó el poemario "Probablemente alegría" y la colección de crónicas de prensa "De este mundo y del otro", respectivamente. Desde 1993 trasladó su residencia a la isla canaria de Lanzarote y, tras publicar su cuarta obra de teatro, "In nomine Dei", entró a formar parte del Parlamento Internacional de Escritores. Ganador del Premio Camoens en 1995, ese mismo año inició la trilogía formada por "Ensayo sobre la ceguera", "Todos los nombres" y "Ensayo sobre la lucidez".En 2008 comenzó a publicar su blog, "El cuaderno", y el año pasado presentó su última novela, "Caín".

"Sólo soy alguien que, al escribir -afirmaba Saramago- se limita a levantar una piedra y a poner la vista en lo que hay debajo. No es culpa mía si de vez en cuando me salen monstruos", afirmó en el 97, con motivo de uno de sus múltiples doctorados "honoris causa". "Es hora de aullar, porque si nos dejamos llevar por los poderes que nos gobiernan se puede decir que nos merecemos lo que tenemos", aseguraba Saramago en junio de 2007, en unas jornadas de la Fundación Santillana. En ellas, quien fue militante comunista durante buena parte de su vida, criticó con dureza a la izquierda: "antes, caíamos en el tópico de decir que la derecha era estúpida, pero hoy día no conozco nada más estúpido que la izquierda", señalaba el escritor. Saramago hace tiempo que se convirtió en referencia imprescindible de la narrativa europea, y así lo reconoció la Academia Sueca cuando le otorgó el Nobel por haber creado una obra en la que "mediante parábolas sustentadas con imaginación, compasión e ironía, nos permite continuamente captar una realidad fugitiva". Las novelas de José Saramago "contienen el ADN de lo humano, su huella digital, el rastro de su sangre". Estas palabras de Laura Restrepo denotan la profunda humanidad que desprenden obras como "Alzado del suelo" (Premio Ciudad de Lisboa), "El año de la muerte de Ricardo Reis" (Premios del Pen Club Portugués y Dom Dinis), o la "La balsa de piedra". Su novela "El Evangelio según Jesucristo" levantó ampollas en el Vaticano y fue vetada en Portugal en el 92. Un año después el escritor decidió trasladarse a vivir a la isla española de Lanzarote donde residió hasta el final de sus días. "Ensayo sobre la ceguera", "Todos los nombres", "Ensayo sobre la lucidez", "La caverna", "El hombre duplicado", "Las intermitencias de la muerte" son también novelas de este gran escritor que, en su último libro, "Las pequeñas memorias", entrelazó los recuerdos de su infancia: "He intentado no hacer nada en la vida que avergonzara al niño que fui", le dijo a EFE cuando se publicó esa obra.

Escritor comprometido, ateo declarado y destacado militante comunista (fue candidato a las elecciones europeas de junio de 2004), valeroso en sus críticas pero, con frecuencia, también arbitrario y desmedido, Saramago no ha dudado en mostrar públicamente su postura, tan sincera siempre como desequilibrada a veces, ante temas como el conflicto de Chiapas, la causa palestina, el régimen cubano o la guerra en Irak, lo que le ha supuesto aplausos y críticas.
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