La princesa heredera Victoria de Suecia y su prometido, Daniel Westling, se dieron el "sí, quiero" en una ceremonia celebrada en la catedral de San Nicolás de Estocolmo con la realeza europea y las autoridades suecas como testigos.
Tras una breve prédica, apenas media hora después del inicio de la ceremonia,
el arzobispo Anders Wejryd, cabeza de la Iglesia luterana sueca, los declaró marido y mujer. Al intercambiarse los anillos de boda, Victoria y Daniel, muy sonrientes toda la boda,
no pudieron evitar las lágrimas de emoción.Wejryd, que ofició la ceremonia acompañado por otros tres pastores, recordó al ya matrimonio en un nuevo sermón más largo que aunque su unión es "única", no deben olvidarse de pensar en la familia y en el resto de la sociedad.
El arzobispo provocó las risas de Daniel al llamarme por primera vez príncipe, título que ha adquirido automáticamente al casarse con la heredera de la Corona sueca, de 32 años y 4 menor que él.
Victoria lució un vestido blanco perla de terciopelo de manga corta del sueco
Pär Engsheden, su diseñador habitual, y la tiara y el velo que llevó su madre, la reina Silvia, en su boda en 1976.
Daniel Westling recogió a la novia en la mitad del pasillo, hasta donde la había acompañado su padre, el rey Carlos XVI Gustavo, y continuó con ella hasta el altar.
Durante la ceremonia, la Real Filarmónica mezcló música tradicional y moderna, incluido un tema expresamente compuesto por el ex miembro del cuarteto sueco Abba Benny Andersson.
Entre los 1.200 invitados a la ceremonia se encontraban
la reina Sofía y sus hijos, el príncipe Felipe y las infantas Elena y Cristina, así como la princesa Letizia, esposa del heredero de la Corona, y el duque de Palma, Iñaki Urdangarín, esposo de Cristina.
La reina Margarita II de Dinamarca, acudió con su esposo, el príncipe consorte Enrique, y los príncipes herederos Federico y Mary, mientras que por Noruega llegaron los reyes Harald V y Sonia, los príncipes Haakon, Mette-Marit y Marta Luisa; y por Holanda, además de Beatriz, los príncipes herederos Guillermo y Máxima.
Los reyes Alberto y Paola de Bélgica, con los príncipes herederos Felipe y Matilde; los príncipes herederos Naruhito y Masako de Japón, los reyes Abdulá y Rania de Jordania, los príncipes herederos Alois y Sofía de Liechtenstein, los grandes duques de Luxemburgo, el príncipe Alberto de Mónaco y el príncipe Eduardo y su esposa, la condesa Sophie de Wessex, también asistieron a la boda.
Al finalizar la ceremonia, Victoria y Daniel iniciaron un recorrido en carroza abierta por el centro de Estocolmo, que contemplaban miles de personas y que los llevará más tarde al Palacio Real, escenario del banquete nupcial.

La princesa Victoria de Suecia y Daniel Westling cerraron el día de su boda
con una fiesta que se prolongó hasta pasadas las seis de la mañana en el Palacio Real de Estocolmo, informaron hoy medios suecos.
Los primeros invitados, entre ellos los reyes Abdalá y Rania de Jordania, abandonaron el Salón de Estado, donde se celebró la cena, pasada la medianoche, aunque la mayoría se trasladó a la sala palaciega conocida como "Jardín blanco".
Allí, la pareja abrió el baile con el vals nupcial y luego hubo actuaciones musicales de varios artistas suecos, entre ellos Roxette y la popular cantante Carola, que le cantó al novio "The Runaway", uno de sus temas favoritos.
Los príncipes herederos Haakon y Mette-Marit de Noruega no se retiraron a descansar hasta las 04.30 de la madrugada (02.30 GMT), mientras que los reyes Carlos XVI Gustavo y Silvia y la princesa Magdalena de Suecia lo hicieron media hora después, según la agencia sueca TT.
A la fiesta asistieron también la Reina Sofía de España, los Príncipes de Asturias, Felipe y Letizia, y las infantas Elena y Cristina, así como el marido de esta última, Iñaki Urdangarín, Duque de Palma.
Las celebraciones de la boda llenan hoy las portadas de los medios suecos, que destacan por encima de todo la declaración de amor de Daniel Westling durante su turno de discursos en el banquete, en la que repitió "te quiero" dos veces", y el detalle del rey Carlos XVI Gustavo.
El monarca sueco abrió su discurso de forma inusual con un homenaje a su esposa, la reina Silvia, a la que entregó una rosa, ya que ayer era también su 34 aniversario de boda.