¡Viva la censura!
sábado 19 de junio de 2010, 19:26h
Cuando nacía la democracia pensábamos que entrabamos orgullosos por el arco triunfal de la libertad. Un terrible fantasma como demostró el libertario Luis Buñuel en una de sus últimas películas. Solo el pensamiento puesto en las libertades y sin usar y menos abusar de ellas pueden darnos la sensación de que somos libres. Estoy dentro de una profesión en la que aun el mejor de los casos, me encuentro con libertad vigilada. Un periodista solamente seria libre en el caso de que fuese el dueño del medio de comunicación al que pertenece.
Aun dándose esa feliz circunstancia la bandera de “libre” se la bajaría el cliente que antes parase su vehículo.
Pero el colmo de los colmos de la dictadura que impide las libertades lo encontramos en los deportistas, más bien en sus dirigentes. Reina la prepotencia, sobre todo en los que como Florentino Pérez, se han convertido en dueños y señores de una sociedad anónima. Toman decisiones de enormes e inútiles dispendios sin contar con nadie más que con ellos mismos. Para dar sensación de demócratas se rodean de personajillos domesticados en el “si señor” que nunca opinan por cuenta propia tal vez porque sus criterios los tiene hipotecados. Produce alipori-vergüenza agena- comprobad como gentes que disfrutaron de cierta reputación, hoy son muñecos de una barraca de feria, sobre los que se dispara con una escopeta manipulada en un tiempo no solo de crisis sino de paro y hasta hambre un presidente echa mano a las arcas de una sociedad, no se gasta ni arriesga un duro en ella, recinde contratos millonarios y ofrece indemnizaciones de muchos millones de euros para traerse a un entrenador quizás competente; pero del todo impertinente. Firmo contrato de cuatro años de duración pero si las cosas no van a su gusto, lo romperá llevándose cincuenta o cien millones de euros.
¿culpables?. Los socios que en este caso visten la camiseta de blanco borrego. Y los corifeos, tendidos y formadores que debieran encabezar sus escritos con el célebre icono de “la voz de su amo”.
Expresan su santa indignación por que el señor Casillas, para mí un portero de balonmano, encaja goles infantiles y, temporada tras temporada no se acerca al “trofeo Zamora”. Canta y no llores. Pero hay que respetar al que ellos mismos llamaron “el mejor portero de Europa”.
Y pobre del que le sustituya en las alineaciones por Víctor Valdez o por Pepe Reina que son figuras en sus respectivos clubes.
La censura ejerce como escudo del “chofer” asturiano señor Alonso que solamente sabe decir “me cachis que guapo soy” y cada vez que no obtiene una buena clasificación le echa la culpa al “Ferrari” a sus colaboradores o a la carabina de Ambrosio pronto leeremos que los blandos neumáticos los adquiere en su banco, tu banco, mi banco y mayormente de su patrocinador el señor botín. Que según avanza la temporada de cómo el rojo se convierte en negro.
Si los madridistas pasan otra temporada sin ganar nada, don Florentino pedirá paciencia y anunciara nuevos despidos. Posiblemente ignore el “estadio Santiago Bernabéu” trocando solares con el municipio del reino de Civiles, madridista a la fuerza. Nada de poner en duda la pulcritud y honestidad económica, sobre todo disparando con pólvora del rey de don Florentino. Empobrece en solares; pero recauda muchos millones, para el Real Madrid. Y, de paso, se hace el amo de la cosa de la construcción.
El señor presidente “recunca” porque anteriormente tuvo que presentar la dimisión. Posiblemente la historia interminable se repita.
Yo no sé si estaré para contársela a ustedes. Puede que me busquen las cosquillas y a base de hacerme reír me posea con sus dictatoriales triquiñuelas la censura que reina, con más fuerza que nunca.