Felipe González: encarar la crisis
Juan José Laborda
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1718lamartingmailcom/12/12/18
domingo 20 de junio de 2010, 18:53h
Felipe González tiene la pasión intelectual por la política, que es bastante más que una apetencia por el poder. Estos días lo ha mostrado con claridad. Tiene ideas para encarar la crisis. Si estuviera gobernando las aplicaría, aunque la sociedad, y sus votantes, al principio, se manifestaran en contra de su Gobierno. Es lo que yo he distinguido entre “gobernar con las encuestas” o “gobernar con la Historia”. El ejemplo de la dura reconversión industrial, en Valencia, País Vasco, Galicia y otras regiones, sirve para lo que quiero explicar. El presidente Zapatero contó la semana pasada, en presencia de Felipe González, que había recibido de este último un mensaje de apoyo cuando anunció en el Congreso las duras medidas con los funcionarios y los pensionistas. Zapatero dijo que había sido un cariñoso apoyo. ¿Sólo eso? ¿O era también el mensaje de que la política, con visión histórica, conduce siempre a arriesgar el poder?
Felipe González tiene características de un político pragmático. Nunca ha teorizado sobre la política, o sobre el socialismo. En el año 1979, cuando renunció a la secretaría general del PSOE, le hizo una entrevista Fernando Claudín, un afamado teórico de izquierdas de la época: Felipe estuvo convincente porque no repitió las formulaciones canónicas del pensamiento socialista de aquel entonces. Cuando escribe, normalmente artículos sintéticos y breves, su estilo es un resumen de ideas para la acción: el sentido común que propone algo: ¡se puede hacer!
Sin embargo, una persona que ha trabajado mucho con él, sostiene que Felipe González es un doctrinario, en el sentido de que son las ideas las que le mueven a la acción. Es esa “pasión intelectual por la política” la que le ha llevado a revisar, constantemente, sus ideas y sus convicciones sobre las soluciones que el socialismo tenía que dar a los problemas nacionales e internacionales. El Felipe González que yo conocí, en 1975, era un socialista que apostaba por la nacionalización de la banca y de otros sectores económicos. Cuando gobernó, aplicó una política liberalizadora que desarrolló el capitalismo español como nunca antes. Esa apuesta por la economía de mercado contrastaba, en los primeros años 80, con la que hacía el gobierno socialista del presidente francés Mitterrand.
No teorizó apenas sobre lo que estaba haciendo. En realidad, su política, y él mismo, eran materia de reflexión teórica. Carles Boix, el hoy catedrático en Princeton, publicó, en 1996, un riguroso estudio titulado: “Partidos políticos, crecimiento e igualdad. Estrategias económicas conservadoras y socialdemócratas en la economía mundial”. En él se descubría cómo las políticas de González habían conseguido hacer lo que la británica Thatcher, en orden a modernizar la economía. La diferencia estuvo en que las políticas fiscales permitieron al Gobierno de González avanzar en la igualdad social, mientras que el Gobierno conservador británico produjo un retroceso en el mismo capítulo.
Las opiniones de Felipe González han sido muy comentadas. ¡Éste sí que sabe!, se ha escuchado mucho. No es cuestión de saber, o exactamente, no es sólo poseer sabiduría sobre los problemas económicos y estatales. Lo que hace falta es que alguien arriesgue el poder encontrando soluciones políticas. Y esas soluciones ¿no las ve hoy mucha gente sensata? Si tenemos un severo riesgo por la falta de confianza en nuestras deudas públicas y privadas ¿a que esas personas cabales no comprenden la inutilidad de nuestras broncas políticas?
Felipe González, sobre la reforma laboral, afirmó con un realismo a contracorriente: ¡hay que trabajar más y mejor! Luego están las formulas técnicas: la retribución en proporción a la productividad, los salarios de acuerdo con la competitividad. También señaló la dimensión mundial de la crisis.
¿Se tendrán en cuenta esos problemas cuando la próxima semana el Congreso debata, y vote, la reforma laboral? Entre los riesgos de las encuestas electorales, y los riesgos que corre nuestra sociedad, parece que no debiera haber dudas. ¡Es una oportunidad para que los partidos políticos se reconcilien con la sociedad mirando hacia el futuro!
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Consejero de Estado-Historiador.
JUAN JOSÉ LABORDA MARTIN es senador constituyente por Burgos y fue presidente del Senado.
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