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Un centenario conservador

José Manuel Cuenca Toribio
lunes 21 de junio de 2010, 19:55h
Han pasado apenas unos meses desde que el calendario de nuestra reciente historia registrase el centenario del “Gobierno Largo” presidido por Antonio Maura y Montaner, entre enero de 1907 y finales de octubre de 1909, uno, en efecto, de los más dilatados del régimen liberal y también uno de los más fecundos. Según era previsible dada la atonía y desmedulamiento ideológico del Partido Popular, que se reclama legítimo y directo descendiente de la formación conservadora acaudillada a comienzos del novecientos por el gran líder mallorquín, tan importante experiencia política no ha suscitado en sus filas y diversos organismos de adoctrinamiento y reflexión obra alguna de cierta trascendencia. Transcurrido ya casi un año del término estricto de la conmemoración, no es previsible que aparezcan escritos de entidad salidos de las plumas de los miembros de los think tank del principal, hodiernamente, partido de la oposición.

Todo, se repetirá, tan previsible como lamentable. Sin conocimiento hondo y detallado de sus orígenes ningún organismo o institución político o social puede implementar un programa de mínima consistencia y ambición. En tal extremo, las fuerzas denominadas progresistas y radicales se mostraron siempre en España más atentas y solícitas al estudio de su cuna y primeros pasos, con, en general, notables dividendos propagandísticos y de influencia. A lado de ellas, sus opositoras o antagonistas dieron empecinadamente ejemplo de desvío y despreocupación, con la salvedad notoria del carlismo, cuyos momentos fundamentales y ejes vertebradores de su pensamiento merecieron indeficientes análisis e investigaciones por parte de varios de sus seguidores. Respecto a la trayectoria más cercana del conservadurismo y, en concreto, de la andadura doctrinal maurista, entre las plumas de sus militantess sólo se “indician” –sit venia verbis a un término hoy ya de mucha circulación en la jerga del moderno y deturpado castellano-, en una bibliografía de alguna –poca, en verdad- acribia bibliográfica, una breve cata de M. Fraga Iribarne en un libro menos que mediano, otra algo más dilatada pero no más buida debida a la pluma de J. Mª García Escudero en una obra de discreto paralaje intelectual: Vista a la derecha, Madrid, 1988. (Cosa muy distinta, por supuesto, serán los valiosos estudios que tienen por autores a estudiosos de filiación distante de la conservadora, como, v. gr., los de J. Tusell y su estrecho colaborador Juan Avilés (Madrid, 1986) y su antigua alumna M. Angeles Larios y, finalmente, la excelente panorámica trazada por P. González Cuevas en fecha relativamente cercana).

Pero, desde luego, no se trata aquí de enfrascarnos en una reseña crítica de la bibliografía en punto al tema ahora abordado, sino, únicamente, de ponderar el menguado eco tenido en las esferas doctrinales conservadoras de nuestros días el significado y mensaje desprendidos del capítulo novecentista sin duda más interesante de la derecha liberal y democrática en el poder. Las enseñanzas de tan enjundioso periodo son muchas y dignas buena parte de ellas de una glosa actual, lúcida y mentalmente vigorosa, sobre todo para una fuerza tan indigente de ideas y huérfana de respuestas adecuadas las necesidades presentes. En el ramillete de sugerencias y meditaciones abierto por la más primaria aproximación al “Gobierno Largo” maurista, una de las consideraciones tal vez de mayor vitola estribaría en el estudio de las repercusiones que sobre el proyecto conservador encabezado por el Partido Popular tendría el abrupto, semidramático final que tuvo aquella ilusionada y creadora empresa política. Su singular interrupción impidió que la reforma decidida y profunda del conservadurismo español de comienzos de la pasada centuria echase los cimientos, como aspiraba resueltamente su adalid, de una derecha moderna y a nivel de los tiempos y sus formidables envites en una sociedad para la que había sonado la hora irremisible del cambio, de un cambio que para ser fructífero tendría que contar con el protagonismo desbordado de las fuerzas conservadoras. A un siglo, pues, de distancia, la experiencia maurista sigue descubriéndose rica en su disección.
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