La intrascendente sustitución de Garzón
viernes 25 de junio de 2010, 01:52h
Por fin se ha cubierto la vacante del juzgado de instrucción nº 5 de la Audiencia Nacional. La noticia es doble: el elegido en cuestión, Pablo Ruz, es un perfecto desconocido y su elección se ha producido por unanimidad. En puridad, que se cubra una plaza judicial en España no debería ser un hecho noticiable, salvo si la plaza en cuestión es la que hasta hace bien poco ocupaba Baltasar Garzón. Si ahora se realizase una encuesta para ver cuántas personas conocen el nombre, pongamos por caso, del Presidente de la Audiencia Provincial de Málaga, muy pocos serían los que conociesen la respuesta. Y eso es bueno.
Lo es porque, como señaló en su toma de posesión el propio presidente del Consejo General del Poder Judicial, una de las cualidades que han de tener los servidores de la justicia es la discreción. Y esa cualidad jamás ha acompañado a Baltasar Garzón durante sus años como juez. Antes al contrario, los casos que ha llevado, dejando a un lado la evidente repercusión de algunos de ellos, no habrían sido tan conocidos de ser otro quien los instruyese. En ocasiones, algo más de sosiego no les habría venido nada mal. Un sosiego que ahora sí tendrán, al menos presuntamente, los asuntos que se ventilen en el juzgado de instrucción nº 5 de la Audiencia Nacional. Porque los tribunales están para administrar justicia y no para servir de vehículo de lucimiento y fábrica de titulares. Las causas que se seguían hasta ahora en el juzgado de instrucción nº 5 seguirán su curso normal, como no podía ser de otra manera. La justicia no es personalísima, sino impersonal. Pese a que a algunos parezca no gustarle.