Mercosur y la Unión Europea: Negociando sin vocación de integración
sábado 03 de julio de 2010, 15:37h
Se han reiniciado formalmente en Buenos Aires, después de seis años de paralización, las negociaciones comerciales entre el Mercosur y la Unión Europea. Antes de considerar este nuevo proceso negociador ubiquemos a este importante actor europeo en el mundo globalizado del 2010. Hacia la década del ochenta, antes que comenzaran estas negociaciones bilaterales, los países que hoy conforman la UE significaban algo más de la cuarta parte del PBI mundial, mientras que hoy representan menos del 20 por ciento. Lo interesante es que su participación en el comercio mundial aun es significativa con algo más del 30 por ciento del total, si bien hay que tener en cuenta que apenas 1/3 de las importaciones europeas corresponden a compras fuera de la UE. Desde el punto de vista poblacional la significación de la UE es hoy muy reducida ya que apenas 6 personas cada 100 en el mundo habitan su territorio, pero lo preocupante es la crisis estructural derivada del envejecimiento de su población, que se agravará sensiblemente en los próximos años. Se estima que hacia el 2050 la población europea se reducirá a 691 millones de habitantes, la cantidad de personas entre 20 y 60 años se reducirá a 317 millones (una caída del 25 por ciento) mientras que la cantidad de personas mayores de 60 años trepara a 230 millones (un incremento del 47 por ciento). Serán graves los efectos económicos y fiscales de esta esclerosis demográfica, ya que apenas habrá 1,37 personas activas por cada persona mayor. Recordemos que en 1950 esta relación era de 4,4 mientras que en la actualidad ya cayó a 2,6.
Si queremos mirar al mundo del futuro, que es bien distinto al de quince años atrás cuando comenzaron las primeras negociaciones entre el Mercosur y la UE, debemos prestar atención a la nueva Asia en desarrollo, donde habita más de la mitad de la población mundial; su PBI total ahora ya es superior al europeo mientras sus importaciones crecen aceleradamente y ya representan el 15 por ciento del total mundial. En los últimos 15 años las importaciones europeas apenas crecieron al 3,3 por ciento por año, mientras que las de los países asiáticos emergentes lo hacían al 8,4 por ciento anual. En los primeros meses de este año las importaciones de India y China vienen creciendo de manera acelerada (55 y 65 por ciento), mientras que el resto de países emergentes asiáticos también registra un fuerte incremento (48 por ciento). Por su parte las importaciones europeas crecen al 16 por ciento y las de Estados Unidos un 21 por ciento. En estos momentos China ya es el segundo país importador mundial, superado únicamente por Estados Unidos pero desplazando de esa posición gravitante nada menos que a Alemania, relegada ahora al tercer lugar. Desde que empezaron hace 15 años las negociaciones entre el Mercosur y la UE el PBI europeo apenas creció al 2,3 por ciento anual mientras el Asia emergente lo hacía a más del 7 por ciento anual, es decir a más del triple. Según el FMI este diferencial de expansión productiva aumentará en los próximos años, ya que estima que hacia el 2015 las economías de la UE crecerán al 2,1 por ciento mientras que los asiáticos emergentes lo harán a más del 8 por ciento, es decir al cuádruple del ritmo europeo. En la actualidad de las cinco economías más grandes del mundo una está en América (Estados Unidos), otra en Europa (Alemania) y tres en Asia (China, Japón y la India). En la próxima década el PBI de la UE será menos de la sexta parte del PBI mundial, esta disminución también reducirá la importancia europea en los flujos mundiales de comercio. Pero a no confundirse, Europa seguirá siendo un actor muy importante, su nivel científico-tecnológico más su capacidad de innovación empresarial y de generación de flujos de inversión externa le aseguran una ubicación relevante en el escenario internacional. Al mismo tiempo no olvidemos que el PBI per cápita europeo es siete veces superior al chino, lo cual implica importantes niveles de demanda particularmente para bienes agroindustriales de alta calidad. La reunión de Buenos Aires ha significado la formalización de la nueva agenda de negociaciones; pero seamos realistas: para que prosperen en serio estas negociaciones son imprescindibles dos requisitos ineludibles: a) que en el seno del Mercosur predominen los intereses “ofensivos” de apertura de mercados para sus exportaciones sobre el interés proteccionista y “defensivo” hacia nuevas importaciones, y b) que la UE Europea encare una autentica liberalización de su comercio bilateral agroindustrial, sin las históricas distorsiones e inequidades que viene practicando de hace ya casi medio siglo, propiciadas fundamentalmente por Francia. No podrán existir avances sustantivos en acuerdos entre bloques comerciales sino hay una autentica vocación de apertura e integración.
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Economista
ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)
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