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Fe cristiana y crisis moral

miércoles 07 de julio de 2010, 18:51h
En muchas ocasiones, nos quejamos de una exagerada injerencia eclesial en las realidades sociopolíticas. Pero en estos momentos, cuando la dureza de la situación dineraria golpea sin la menor piedad a las clases más desprotegidas, tal vez sea urgente quejarnos de todo lo contrario: ¿por qué la Iglesia española no se muestra clara y rotunda en la defensa de los derechos de los menos poderosos y por ello mismo no se convierte en memoria evangélica de las obligaciones sociales y del conjunto de la sociedad pero sobre todo de nuestros gobernantes a favor de los españoles y españolas más expuestos a la inclemencia de los tiempos?

Ésta es la pregunta lacerante que nos debiera aquejar a cuántos conocemos la célebre opción preferencial por los pobres que emana de Jesucristo y del Vaticano II, por mucho que nos empeñemos en evitarlo, en pleno neocapitalismo liberal. Los pobres nos molestan, nos asaltan con sus impertinencias, con sus fracturadas relaciones sindicales, con su estar pero sin notárseles, sus colas para recoger algo de comida caliente o fría, ahora ya bien vestidos, con la mirada baja y si la levantan huidiza. La mirada de la humillación, de lo que tantos y tantas fueron y no son. El paro, la escasez, el olvido hasta de los amigos. El silencio de una Iglesia que, tal vez, nos abe qué decir por la complejidad de la situación. Pero debiera decir. Como el Señor Jesús.

No pedimos de nuestra Santa Iglesia, que lo es, posicionarse en contra del empresariado, ni en contra de los responsables políticos y tampoco en contra del mercado, en absoluto, porque puede que una actitud más crítica contra estos colectivos produjera mayor confusión y agresividad. Solamente solicitamos de ella, como presencia de la Misericordia hecha carne, que nos recuerde los derechos de los pobres precisamente en tiempos de cólera socioeconómica y nuestra obligación de ponernos a su servicio en todo lo necesario. Nada más. Y nada menos.

Norberto Alcover

Profesor de la Universidad Pontificia de Comillas

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