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Intelectuales y Nacionalismo

jueves 08 de julio de 2010, 19:30h
Hay una relación obvia del nacionalismo con los intelectuales que se desprende de la labor de difusión que una casta social, la intelligentsia, lleva a cabo en la comunidad. Los intelectuales son ese grupo de profesionales que viven, total o exclusivamente, del nacionalismo, pues se dedican a su propagación y difusión. Su tarea es, en suma, convencer a los integrantes de una sociedad determinada de que son un grupo humano diferente que merecen y necesitan un Estado exclusivo.

Los intelectuales de que hablamos, en cuanto poetas, músicos y artistas, acometen una doble tarea salvífica, pues no solo guardan y exaltan la identidad de la nación, sino que convencen a los miembros de ésta, de que su felicidad es en realidad, necesariamente pública o política, pues es inalcanzable fuera o antes de la plenitud nacionalista.

Se ve entonces que el vínculo nacionalista, cuyo propósito político e intensidad emotiva son tan fuertes, se apoya en los intelectuales no sólo en el momento de su difusión sino en la hora de la creación. La ideología nacionalista desde esta perspectiva es una ideología especialmente artificial, no en el sentido de postiza o falsa, sino en cuanto necesita de una construcción y esfuerzo teórico, en cuanto propuesta mental alborada.

Elie Kedourie, cuyo Nacionalismo es a mi juicio el mejor libro sobre la cuestión, ha arrojado luz con especial penetración sobre la dependencia intelectual del nacionalismo que concentra en tres apuntes: la idea de autodeterminación, la referencia religiosa de la integración nacional y la crisis del sistema tradicional de legitimación política. El nacionalismo, en primer lugar, se apropia del concepto de autonomía que pasa de ser, en el universo kantiano, el criterio más alto de justificación de la propia conducta individual a convertirse en la facultad por antonomasia de la nación. Las naciones son precisamente las comunidades territoriales que deciden por sí mismas sobre su modo de ser político, esto es, que se autodeterminan.

En segundo lugar, el nacionalismo se justifica porque significa la incorporación del individuo al plan divino que atribuye a cada comunidad una determinada misión de acuerdo con su personalidad propia para asegurar la pluralidad del universo. Para Herder, en efecto, una nación es una división natural de la raza humana, dotada por Dios con su propio carácter, que sus ciudadanos han de preservar pura e inviolable.
En tercer lugar, el nacionalismo remite a una justificación del gobierno que solo puede proceder de la misma comunidad , que no puede obedecerse sino a sí misma, y que ha de rechazar como extraño cualquier poder impuesto sin su consentimiento..Desde este punto de vista el nacionalismo es una ideología basada en la teoría política del pacto, que se apoya en esfuerzos teóricos como son los de Locke y Rousseau. Como se ha podido escribir ,”Una vez que se acepta que la soberanía reside en el pueblo, cualquier grupo que se considere a sí mismo constituyendo un pueblo diferenciado, cree tener derecho a crear su propio Estado de modo incontestable.”
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