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Marcelo Ebrard o el regreso del PRI

miércoles 14 de julio de 2010, 20:03h
A lo largo de mi vida siempre he dicho que las elecciones se ganan por el voto de los independientes. Ahora entre los jóvenes consultores está muy de moda hablar del votante biconceptual. A esos votantes yo siempre los he llamado switchers, pues son votantes que no tienen adhesión partidista y pueden cambiar su preferencia electoral. Las elecciones generalmente se ganan por esa pequeña, o no tan pequeña, proporción de electores. Y las campañas electorales se dirigen a persuadir a este disputado votante.

El pasado domingo 4 de Julio en Mexico, el PRI (Partido Revolucionario Institucional) perdió tres de sus bastiones históricos: Puebla, Sinaloa, Oaxaca. Por primera vez en 80 años esos Estados han dejado de estar gobernados por el partido tricolor, que hasta el domingo parecía que tenía todas la opciones de volver a la Presidencia de la República.

La clave del éxito de esas elecciones fueron los votantes independientes que optaron por Coaliciones Amplias frente al Revolucionario Institucional (PRI). Sin duda, serán estos votantes independientes, al igual que en 2006, los que decidan quién será el próximo Presidente de la República de Mexico.

Hago esta reflexión al hilo de la incipiente carrera, en el seno de la izquierda mexicana, por lograr la nominación a la candidatura Presidencial.

En este momento hay, al menos, dos posibles candidatos que han mostrado su interés en competir por la nominación. El excandidato presidencial en 2006, Andrés Manuel López Obrador, que perdió por un estrechísimo margen frente a Felipe Calderón, y Marcelo Ebrard, actual Jefe de Gobierno de la Ciudad de Mexico. La trayectoria de ambos aspirantes presenta ciertos paralelismo, los dos militaron en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y ambos han ocupado la Jefatura del Gobierno Capitalino.

Tanto Ebrard como López Obrador son bastante conocidos por la opinión pública mexicana (Ebrad por el 72% y AMLO por el 92% de los ciudadanos). Unos niveles de popularidad más que aceptables teniendo en cuenta que aún faltan dos años para que los mexicanos sean llamados a elegir presidente.

Andrés Manuel López Obrador presenta una ligera ventaja, sobre Ebrard, en las preferencias de los electores de izquierda. (Opinión buena o muy buena: AMLO 84%; Ebrard 74%). Ahora bien, el principal escollo que presenta el excandidato Presidencial es el rechazo que provoca en una gran parte de la sociedad, especialmente en los votantes independientes o switchers. Casi la mitad de estos (49%) tiene una opinión mala o muy mala sobre López Obrador. Las fuertes movilizaciones tras la derrota y la gestión que realizó de la misma en 2006, le provocaron un descenso en la intención de voto entre los votantes de independientes de 40 puntos, que nunca ha vuelto a recuperar. Creo que en este momento sería muy difícil que AMLO recuperara el favor de los votantes independientes.

Por su parte, Marcelo Ebrard tiene una mejor imagen y considerablemente menor rechazo entre los votantes en general y los independientes en particular (20%). Junto a esto hay que sumar la posibilidad de seducir a 30% de votantes mexicanos que aún no lo conocen. Ebrard tiene la oportunidad de seguir aumentando las opiniones favorables hacia su candidatura realizando una buena labor de gobierno en la ciudad de México durante los dos años que le restan e impulsando una política integradora con las clases medias y un sector del empresariado.

La izquierda mexicana debe aprender de los errores del 2006 y darse cuenta que a lo largo de los últimos 30 años los partidos izquierda, en países como Francia, España, Chile, Brasil y, más recientemente, Urugay, han llegado al poder con un discurso moderado e incluyente que prometía un cambio tranquilo, sin fuertes sobresaltos y grandes radicalismos.

La mayoría de los ciudadanos de México están apostando por un cambio, especialmente los sectores independientes, intelectuales y ciudadanos. Los progresistas de Mexico tienen la opción de apostar por un liderazgo moderado e integrador que conecte con esos sectores de la población. De lo contrario, y a pesar del éxito del pasado 4 de julio, el PRI volverá a la Presidencia de la República en 2012.
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