El ultracatalanismo de Zapatero descoloca a Rajoy
jueves 15 de julio de 2010, 21:10h
El presidente del PP, Mariano Rajoy, había decidido pasar de puntillas sobre la sentencia del TC sobre el Estatuto de Cataluña para no dar más carnaza al victimismo forzado de sus competidores políticos en las próximas elecciones autonómicas. Pero Zapatero, necesitado de un buen resultado “como sea” en Cataluña, y urgido a contar con algún apoyo, aunque sea crítico, para sostener la última parte de esta Legislatura, ha elevado tanto el listón de su “catalanismo” que ha obligado al PP a una reflexión sobre el asunto.
Rajoy no quiso tratar a fondo la sentencia, dándola por buena sin más alharacas, y, sin embargo, se encuentra ahora con que Zapatero va a ir a Barcelona a montar un mitin en defensa “de la identidad catalana”, en la que, de paso, acusará de todos los males del debate que ha enconado a los partidos catalanes al PP, por el hecho de haber recurrido el Estatuto.
Ante eso, Rajoy se está viendo forzado a presentar su propia alternativa y a dar sus propias explicaciones, lo que le ha resultado hasta ahora bastante incómodo. Pero, en el PP se sabe también que no puede quedar pasivo en el debate, porque se va a llevar todos los golpes y eso puede perjudicar al PP en Cataluña.
El escenario ya está claro: CiU va a repartir sus andanadas entre el PSOE y el PP. Y el PSOE se va a referir únicamente al PP y a Rajoy, porque no quiere atacar a CiU. El resultado: que todos los medios catalanes y toda la propaganda política de los partidos mayoritarios en Cataluña van a colgar a Rajoy el título oficial de malo de la película.
Por su parte, Rajoy tiene en su mano explicar que la parte inconstitucional del Estatuto se debe a la gestión “irresponsable” de Zapatero. Pero tampoco tiene interés en cargar las tintas contra CiU, por si las moscas futuras de Gobierno. El problema que ahora analizan en ese partido es el cómo y el cuándo de su explicación, y si ésta conviene. Porque la más fácil, la defensa de la España constitucional, parece sin embargo la más difícil en una sociedad enrarecida por las ansias estatutarias de los partidos catalanes, con su nuevo aliado “identitario”: Zapatero.