Lo que nos ha dejado el mundial
domingo 18 de julio de 2010, 15:55h
Además de los éxitos de la selección española, el Mundial de fútbol nos ha dejado grandes momentos informativos y ha encumbrado a personajes de todo tipo. Unos apurarán al máximo sus quince minutos de popularidad, otros han recibido el espaldarazo último que necesitaban para apostentarse en el particular paseo de la fama patrio y algunos, como el pulpo Paul, nos son del todo conscientes de la enorme influencia que sus gestos han tenido sobre las alegrías y penas de millones de personas.
Paraguay perdió en cuartos contra España, sí, pero ha dejado para la posteridad a la que ya se conoce como la novia del Mundial, una modelo que a fuerza de pechamen, culamen y mucha desinibición, ha logrado arrebatar el protagonismo a sus compatriotas futbolistas. Prometió desnudarse si su selección ganaba a España. Los paraguayos no pudieron con la furia española, pero como al final lo de menos es el fútbol, Larissa Riquelme –que es así como se llama la modelo- decidió desnudarse en honor a su cuerpo, la victoria de España, que ahora sí, es la madre patria –como cambian las cosas cuando uno es ganador-, la pasta inmediata que se habrá embolsado por las fotos y la posible fama futura que todo este lío le puede reportar.
Pero si hay alguien que ha dado que hablar, ha sido el pulpo Paul, que desde su acuario en Alemania, ha acertado todos los pronósticos y se ha convertido, por detrás de Iniesta, en el personaje más popular del Mundial para los españoles. ¡Si hasta tiene una página de wikipedia en español! Si no lo hubiéramos vivido, nos sonaría a chiste que el veredicto del Paul para la final del Mundial, no sólo fue emitido en directo por Cuatro, sino que además obtuvo más de un 10% de share.
El tercer personaje que ha estado en boca de todo el mundo ha sido la pobre Sara Carbonero, que las ha tenido que pasar canutas escuchando y leyendo todo lo que se ha dicho sobre ella y su chico, Iker Casillas. Primero se la culpó de la derrota de España contra Suiza y un periódico inglés, supuestamente serio, no encontró mejor excusa para aplicar esa máxima extraoficial del periodismo que consiste en colocar siempre una tía buena en portada –aunque no venga a cuento- que elaborar toda una teoría sobre su posicionamiento, como reportera, justo detrás de la portería de Casillas y su efecto en la concentración del guardamenta. Hasta Urbaneja, presidente de la APM, intervino en el debate y si bien, tiene razón en sus críticas a la forma de concebir el periodismo en Telecinco –pero esto es una cosa que viene de largo y no precisamente por culpa del affaire Carbonero-Casillas-, las tintas se cargaron demasiado contra la periodista, que no ha hecho otra cosa que hacer su trabajo. A ver ahora quién se atreve a decir algo contra ella o Iker, especialmente después de ese beso traicionero que ha puesto tan altas las expectativas amorosas patrias.
En resumen, este Mundial que empezó tan mal y ha acabado tan bien, ha sido de lo más emocionante y tan sólo viendo las caras de felicidad de los jugadores de la selección juro que casi se me saltaban las lágrimas. Pero si soy sincera, la escena que literalmente me ha hecho llorar de emoción –una lagrimitas, tampoco se crean- ha sido la del hijo de Vicente del Bosque, levantando esa Copa del Mundo que su padre, a pesar del griterío mediático de sus enemigos y críticos, ha sabido ganar manteniéndose fiel a sus principios. Qué quieren que les diga, pero sin restarle méritos al beso fresco de Sara e Iker, creo que la alegría, emoción, amor incondicional y orgullo máximo que reflejaban la cara del hijo de del Bosque ha sido, para mí, lo más bonito de este Mundial.
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Periodista
Regina Martínez Idarreta es investigadora del Instituto Universitario Ortega y Gasset
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