El frío del invierno austral no es bienvenido: reservas de gas en Argentina
jueves 22 de julio de 2010, 18:53h
No es una novedad que en el invierno argentino suelen haber días fríos, digamos alrededor de cero grados, pero la novedad es que ahora estamos pendientes de la evolución de la temperatura invernal para saber si habrá gas en casa, mientras que los industriales y las centrales eléctricas se preocupan cuando hace frio porque las autoridades ordenan les corten el suministro de gas, preservando así el consumo de los hogares.
También se preocupan los automovilistas que utilizan gas (nada menos que 1,8 millones es decir uno de cada cinco). Recordemos que Argentina tiene el mayor parque automotor gasífero mundial. Los fríos de julio evidenciaron los problemas en el abastecimiento de gas, caracterizados por el crecimiento de la demanda que ya dejo atrás la crisis global del 2008, y al mismo tiempo una importante disminución en la producción. La producción de gas vino creciendo desde 1990 hasta el 2004 (un aumento del 128 por ciento). A partir de este nivel máximo la producción comienza a caer todos los años ubicándose este año un 13 por ciento por debajo.
En los noventa el ritmo de incremento de la producción de gas fue mayor al de la expansión de las reservas, por lo tanto se fue reduciendo año a año la duración de las reservas en términos de la producción anual. En 1990 las reservas comprobadas cubrían 25 años de producción, pero en el año 2000 esta relación había caído a 17 años. Este coeficiente de reservas-producción anual se deteriora mucho más en los últimos años, pero esta vez no porque las reservas trepen menos que la producción sino sencillamente porque ahora las reservas disminuyen incluso en volumen.
Es así como hacia el año 2010 estimamos que las reservas comprobadas son un 55 por ciento inferiores a las correspondientes al año 2000. Esta merma de reservas de gas es preocupante ya que equivale a nada menos que 9 veces la producción anual actual. Estas mermas en gas pero también en petróleo limitan las posibilidades de aumentar la producción, porque como expresan los petroleros al no aparecer nuevas áreas productivas se “obliga a poner más bombillas en el mismo mate”, el resultado es que disminuye la cantidad extraída por cada pozo de producción. Por ejemplo, hacia fines de los noventa un pozo de petróleo extraía en promedio 9 m3 por día, mientras que en la actualidad extrae menos de 5m3, es decir casi la mitad. La información disponible a la fecha señala que durante este año 2010 se profundiza aún más la caída en las inversiones en exploración tanto de petróleo como de gas, ya que durante el primer trimestre apenas se ha completado en todas las cuencas un solo pozo exploratorio y ninguno de gas.
Durante la actual administración del gobierno nacional, iniciada en mayo del 2003 se han consumido las reservas de gas, pero también las de petróleo y generación eléctrica; esta descapitalización hasta ahora se ubica en 150.000 millones de dólares, magnitud equivalente a casi dos años de la inversión del país en todos los sectores o mas gráficamente alrededor de 400 millones de vacunos. En un país como Argentina fuertemente dependiente del consumo de gas (50 por ciento del total del consumo de energía) esto es preocupante; en el resto del mundo (salvo Rusia con reservas gasíferas por 75 años) el gas es mucho menos importante (24 por ciento del consumo total). El declinante esfuerzo exploratorio es el talón de Aquiles de nuestro sector energético, particularmente en gas. Las crecientes importaciones de gas son muy caras para el país, ya que representan apenas el 8 por ciento del consumo total pero nada menos que el 30 por ciento de los pagos a los productores locales mas oferentes externos.
No estamos en presencia de una maldición geológica sino que estamos recogiendo los frutos de políticas carentes de visión estratégica, que son las responsables de esta marcha acelerada hacia la pérdida del autoabastecimiento de petróleo y gas. Se requiere la urgente implementación de un plan estatal de exploración de hidrocarburos, particularmente en nuestro mar, para ser ejecutados por inversores privados, basado en licitaciones transparentes, abiertas y competitivas. Desde ya que este plan no podrá ser implementado sino se consolida un clima de confianza y estabilidad jurídica, particularmente en los aspectos tributarios.
El problema no son tanto los impuestos altos o bajos, sino la ausencia de reglas que aseguren la previsibilidad. Este sector tiene bastante con el riesgo geológico, propio de cualquier actividad extractiva, así que no es recomendable agobiarlo con un riesgo adicional de carácter institucional. Habrá que esperar hasta el nuevo gobierno en diciembre del 2011 para tener una política que estimule la producción en hidrocarburos?
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Economista
ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)
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