Stephen Jay Gould: Desde Darwin. Reflexiones sobre historia natural. Traducción de Antonio Resines. Crítica. Barcelona, 2010. 320 páginas. 26 €
Stephen Jay Gould (1941-2002) fue un reconocido paleontólogo y biólogo evolutivo que destacó por su labor divulgativa en libros como
El pulgar del panda,
La sonrisa del flamenco o
La falsa medida del hombre, todos ellos editados por Crítica. En este libro se recogen sus mejores artículos publicados en
Natural History Magazine, acercando al lector la
teoría de Darwin y las principales consecuencias que se deducen de ella. La brevedad de los artículos permite una rápida comprensión de las cuestiones fundamentales acerca de la historia de la vida, de la historia de la tierra y del impacto que tiene la ciencia sobre nuestros criterios sociales y políticos. Estas cuestiones quedan agrupadas alrededor de tres ideas básicas, bases de la teoría evolutiva:
1) Los organismos varían, y estas variaciones son heredadas (al menos en parte) por su descendencia.
2) Los organismos producen más descendencia de la que es concebible que pueda sobrevivir.
3) La descendencia que varíe más intensamente en las direcciones favorecidas por el medio ambiente sobrevivirá y se propagará. Las variaciones favorables se acumularán en las poblaciones por selección natural.
La selección natural es la fuerza creativa de la evolución que, a través de variaciones que se producen al azar, es decir, sin orientación preferente, conserva los organismos adaptados. La evolución es "una mezcla de azar y necesidad". Las consecuencias que derivan de la teoría de Darwin son determinantes; la evolución carece de propósito y dirección, siendo la naturaleza la responsable de los cambios, del incremento de la complejidad y de sus maravillosos y sorprendentes resultados.
Gracias a Stephen Jay Gloud podemos explorar, de forma amena y a la vez profunda, la evolución humana, nuestra unidad con las demás criaturas y la historia de la vida, caracterizada por relativas continuidades y rápidas discontinuidades. Jay Gould destaca el valor de la explicación darwiniana del altruismo, aunque no encontró conflicto alguno entre ciencia y religión; esta última se ocupa de la moral y, como supo ver Wittgenstein, pertenece a lo sobrenatural, mientras que la ciencia tiene por objeto explicar los hechos del mundo natural.
Por Joaquín Fernández Mateo