Toros sin barretina
sábado 31 de julio de 2010, 21:12h
Existe un calificativo capaz de resumir todo lo que está acaeciendo en la taurina Cataluña en tiempos de confusión. No es otra que el pasmo. Un gran escritor, exiliado sobre todo de sí mismo, Fernando Arrabal, se adelantó a una situación insólita inventando “la ceremonia de la confusión”.
Antes don Ramón María del Valle Inclán, inventor del marquesado de Bradomín, cultivó del esperpento. Predecesor del surrealismo, que, quiérase o niéguese, solamente podría salir del genio e ingenio de los estudiantes de la Residencia, Dalí. Buñuel, Pepín Bello, Federico García Lorca y una guardia pretoriana entre la que se encontraban Sáchez Mejias, Alberti, Juán Ramón, Cernuda y otros acompañantes. Marineros en tierra de la nave estudiantil.
No era preciso que un torero catalán, Marín, se colocase por montera la barretina para demostración de que su tierra se mostraba favorable a la Tauromaquia. Por otra parte, con todos los respetos a las regiones en la que han dividido a España, si a casa una de ellas se le permite una reglamentación que afecta al conjunto nacional, pasen y vean a dónde va a para la quevedesca nación de la que dijo Quevedo:
Toda España está en un tris
Y a punto de dar un tras…
Me refugio en la docta opinión de don José Ortega y Gasset que afirmaba que no se podía explicar la cultura española sino la existencia de los toros.
Me gustaría afirmar que lo que está sucediendo en Cataluña no es más que un sueño de la sinrazón. O, cual en el “tenorio”, son platicas de familia de las que nunca hice caso.
Pero me asaltan otras serias dudas. Leo que en el español” país vasco” se enviaron a los chicos de un campamento a la cama diciéndoles que Holanda batió en el partido final a las selección española.
La infamia llevará a lo grotesco a esos absurdos manipuladores de la realidad.