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Chávez tiene miedo

lunes 02 de agosto de 2010, 00:18h
Por primera vez en mucho tiempo el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, muestra claros síntomas de miedo, tanto por el deterioro interno que se vive en su país, como por el desenmascaramiento ante la Organización de Estados Americano de sus nexos con las narcoguerrilla de las FARC y el ELN; hecho que ha coincidido con el próximo advenimiento de Juan Manuel Santos a la presidencia colombiana.

El despliegue de al menos mil soldados a la frontera con Colombia es un intento del caudillo suramericano para desviar la atención de los problemas reales que se vive en esta nación suramericana, que en septiembre celebra elecciones parlamentarias y en donde el oficialismo podría perder algunos escaños. Cada vez es más difícil ocultar ante la comunidad internacional el descontento popular y el colapso de sus instituciones gubernamentales, por lo que las hostilidades con su vecino, claramente apoyado por Washington, detona los peores temores del mandatario mal llamado bolivariano, que quedaron evidenciados con su ausencia el pasado 26 de julio en el “Día de la Rebeldía Nacional” de Cuba, debido a que temía “una incursión colombiana” a territorio venezolano.

Aunque el Ministerio de Defensa de Venezuela ha intentado cuidarse las espaldas argumentado de que han luchado contra la guerrilla,-cosa que ha quedado desmentida ante la OEA hace unos días- lo cierto es que Chávez busca desesperadamente sostener la pantomima del neosocialismo suramericano, que más que nuevo, huela a esa vieja guardia ideológica llamada Fidel Castro, que curiosamente ha vuelto reaparecer en las pantallas de la televisión cubana.

Ni siquiera la exhumación de Bolívar ha podido maquillar el desfase político que vive un país que pese a los millonarios ingresos del petróleo, vive desde hace ocho años en un injusto control cambiario, con una inflación que supera el 30%, los mercados desabastecidos y unos índices de violencia comparados a los del conflicto iraquí.

Lo que se ve en Venezuela, no es una corriente socialista inspirada en el Libertador, es el vivo ejemplo de una autocracia tropical, en donde los beneficiarios son los que se “cuadran” con el Gobierno. Un gobierno que no reconoce las FARC o el ELN como grupos terroristas, si no como defensores de la nueva “América Latina”. A Chávez se le cayó el antifaz que por muchos años ocultó su fachada política y no cabe duda que después de esto la región mire con mejores ojos a Colombia que a Venezuela, por lo que de producirse un eventual conflicto armado, el caudillo tiene a nivel diplomático más las de perder que las de ganar, y eso podría costarle la continuidad en el poder y otras cosas más para este país golpeado por el personalismo y la megalomanía de este hombre, que demuestra más miedo que coraje.
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