¿Orgulloso de ser español? Encuestas y hechos
jueves 05 de agosto de 2010, 18:44h
El comportamiento de buena parte de los ciudadanos españoles durante la celebración del pasado campeonato mundial de fútbol, ha generado un sentimiento mayoritario de alegría y numerosos comentarios e interrogantes. Algunos se han sorprendido de la magnitud que adquirió la manifestación del sentimiento nacional a través de la utilización de la enseña, del grito y canto de diversas locuciones y de que fueran jóvenes los principales actores de esta efusión. Otros sin embargo ponen de relieve la normalidad de este comportamiento en términos comparados, que habría acabado con uno de los defectos creados, impuestos y manifestados desde la Transición. ¿Lo ocurrido durante el campeonato ha sido un hecho excepcional?.¿Existía este sentimiento y no se conocía? En ese caso ¿Se ocultaba expresamente?.
Trataremos de responder de forma esquemática a estas cuestiones. En buena medida el origen de que hubiese pocos precedentes de manifestación del sentimiento nacional obedece a lacultura antifranquista. La izquierda española, con la complicidad de facto de la derecha al no saber o no querer reaccionar, ha atacado permanentemente los símbolos nacionales equiparando cualquier uso o identificación de estos con franquismo o fascismo. La posible ocultación o carencia de datos de opinión sobre este tema, explica por qué, la citada hegemonía ideológica de la izquierda en el campo de las ciencias sociales hizo que las encuestas apenas incorporasen preguntas relativas al sentimiento nacional.
Sabemos que las encuestas han tenido un desarrollo e influencia creciente en España para políticos, investigadores y recientemente también para algunos grupos de presión mediáticos importantes. Los resultados de estos instrumentos de medición pueden ser utilizados para influir en la opinión pública y en la toma de decisiones. Por todo ello, es posible entender que apenas haya habido preguntas replicadas a lo largo de 30 años sobre identidad española y cuando se han realizado, se han formulado presumiendo la dualidad de sentimientos de identificación: nacional y autonómico. En cualquier caso la pregunta más antigua y reiterada sobre el particular muestra que apenas se han modificado las opiniones y que es evidente el predominio de identificación nacional. La mitad se siente tan español como de su comunidad autónoma, un 20% se siente o solo español o más español que de su comunidad y un porcentaje similar se sitúa en el otro extremo. Sin embargo, han sido mucho más numerosas las preguntas referidas a Cataluña y País Vasco, que han podido influir y alimentar posiciones independentistas.
Estos datos proceden de barómetros de la fuente más útil y fiable de este tipo de instrumento, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Este centro público creado durante los últimos años del franquismo, incluye series de preguntas replicadas a lo largo del tiempo, algunas incluso desde su nacimiento, lo que garantiza la validez de sus datos. Sabemos, que las opiniones no se modifican bruscamente, de ahí la utilidad de la información cuando se puede conocer su evolución o continuidad en el tiempo. En sentido contrario, cuando se intenta alterar los datos es fácil advertir la manipulación, salvo que se introduzcan preguntas originales y sin precedentes, en cuyo caso los datos se han de valorar con la consiguiente cautela.
Para tratar de responder de forma más concreta a la hipotética excepcionalidad de la manifestación multitudinaria del sentimiento de adhesión a los símbolos nacionales en España, existe otra pregunta que puede proporcionar información más precisa que la comentada. En 2005, el 49,1% de los españoles manifestó que se sentía muy orgulloso de ser español y el 35,5% se sentía bastante orgulloso, cifras que se mantienen casi idénticas cinco años después . Dicho de otra forma, solo el *12% se siente poco o muy poco orgulloso, lo que denota con claridad que pese a los intentos de políticos e intelectuales por imponer la cultura antifranquista citada, hay valores arraigados que persisten a los embates anti democráticos. Además, las actitudes de los principales actores de estos comportamientos, los jóvenes, se han reforzado por la influencia de los exitosos deportistas españoles y por lo aprehendido en vivo o virtualmente, de comportamientos habituales fuera de España. Por ello, si se hubiese conocido este u otros datos no hubiese habido tanta sorpresa ante la manifestación pública de este sentimiento que se suele canalizar con mucha fortaleza en acontecimientos deportivos, de los que el fútbol es el más importante. Recordemos que hace unos meses, como parte de un debate sobre la identidad francesa y relacionada con la cuestión migratoria, el 74% de los franceses se sentía orgulloso de su nacionalidad.
Ello quiere decir que parece que a pesar de los intentos de controlar la opinión pública, los ciudadanos hacen lo que les parece oportuno y se ha podido normalizar la identificación y manifestación con los símbolos e identidad española.
*Datos 2005, pregunta 17 estudio 2610 y los de 2010, pregunta 21 de estudio 2829 ambos del CIS