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De Copenhague a Helsingor: Blixen, Giacometti y Hamlet

viernes 06 de agosto de 2010, 20:45h
Dinamarca es un pequeño, amable y civilizado país construido sobre una península y varias islas. La isla de Sjaeland o Zelanda, con 7.300 kilómetros cuadrados, acoge la capital Copenhague; una isla llana, de tierra fértil, al sur, y más accidentada, con suaves colinas pobladas por bosques, costas recortadas y fiordos, al norte. La costa oriental queda acotada por el Oresund, el estrecho que separa Suecia y Dinamarca y comunica el mar del Norte con el mar Báltico. De Copenhague hacia el norte, la carretera 152 sigue la costa que separan la capital del punto más septentrional: Helsingor. Es un agradable y encantador paseo entre bosques, jardines, elegantes mansiones y playas de arena fina. En Escandinavia es conocida como la “riviera danesa” por ser una zona tradicional de vacaciones

La región del Oresund cuenta con atractivos suficientes para dedicarle tiempo. Motivos para una excursión por la “Riviera” son muchos: la relajada atmósfera de la zona, el maravilloso paisaje, la exuberante naturaleza, los bosques de coníferas, los pintorescos pueblos que crecen a orillas del mar, las vistas panorámicas sobre la sueca Escania, pero sobre todo hay razones artísticas y literarias. Razones de peso porque en esta pequeña franja de costa se concentran tres instituciones vinculadas a escritores y artistas de reconocido prestigio universal y a hechos literarios de gran raigambre: Rungstdlund, Lousiana y Helsingor.

Veinte kilómetros al norte de la capital, en Rungstedlund, una hermosa mansión acoge el museo dedicado a la baronesa Karen Blixen, más conocida por el seudónimo literario de Isak Dinesen, autora del libro Fuera de África que fue la base para la oscarizada película “Memorias de África” que protagonizaron Merril Streep y Robert Redford. Blixen fue también autora de otras obras y de narraciones sobre la vida aristocrática danesa. En esta propiedad, cuyo origen se remonta al siglo XV, Karen pasó su niñez y allí se estableció con su madre cuando volvió de África en 1931, tras 17 años en Kenia. En la hermosa casa vivió hasta su muerte en 1962. Está rodeada por un jardín de 40 acres, una parte reserva ornitológica, y en sus salas se exponen manuscritos, fotografías y objetos personales, algunos de cuales evocan su estancia en África, su vida entre los masai en la granja de Kikuyo.

Diez kilómetros más arriba, en la pequeña población de Humlebaek espera el Museo de Arte Moderno Louisiana, considerado como uno de los mejores museos de arte moderno y contemporáneo de Europa. Sin duda un magnífico museo que impresiona por su colección, por su arquitectura, por su oferta cultural y por su estratégica ubicación a orillas del mar, desde donde se disfruta de unas impresionantes vistas sobre las aguas del Oresund. Un museo que condensa arte, arquitectura y excepcionales paisajes. Fue fundado en 1958 por Knud W. Jensen a partir de una deliciosa casa de campo. Antes de proceder a su transformación, los arquitectos Wilian Wohlert y Jorgen Bo estudiaron la naturaleza circundante y el recorrido de la luz del sol. Los nuevos edificios, con estructura de madera y paredes de vidrio, fueron situados entre los árboles, lo que permite una intensa interacción entre arte y naturaleza.

El museo cuenta con una magnífica colección permanente que supera las 3.000 piezas, constituida a partir de 1945 y en la que sobresalen obras de grandes maestros como Picasso, Giacometti, Dubufet, Klein, Warhol, Rausemberg, Guston, Kiefer, Kirkebi, Louise Bourgeois o David Hockney. El reflejo de la Interacción entre arte, arquitectura y paisaje se aprecia, muy especialmente, en el parque de esculturas, creado en el jardín, cuyas praderas tocan el agua del Báltico y se adornan con obras espléndidas de artistas de la categoría de Jean Arp, Alexandetr Calder, Henri Laurens, Joan Miró y Henry Moore y Richard Serra. El museo es también un activo centro cultural en el que se organizan conciertos, conferencias, cursos y exposiciones temporales con las obras y los artistas más representativos.

El hermoso camino de la costa termina en Helsingor, en el extremo nororiental de la isla, justo donde el Oresund se estrecha hasta casi cerrarse y casi choca con la ciudad sueca homónima de Helsingborg. En la Edad Medía, Eric de Pomerania estableció un peaje para los barcos que transitaban por el Oresund. Las tropas cobraban los impuestos desde los bastiones del castillo de Kronborg donde Shakespeare sitúa la acción de Hamlet, el hogar del dubitativo príncipe de Dinamarca, el Hamlet de “tobe or not to be”. El actual castillo de Kronbog es posterior a las acciones que cuenta la obra del genial autor inglés. Fue construido en el siglo XVI en estilo renacentista. En sus piedras se estrellan las aguas del Báltico cuando el tiempo se encrespa. La vista desde el castillo es excepcional: Suecia, los mastodónticos ferris de pasajeros, los grandes buques de mercancías que transitan permanentemente por la zona y que ya no pagan peaje a a Helsingor.

El castillo de Kronborg es espléndido como lo es la ciudad de Helsingor. Gracias a los tributos floreció este enclave marino. Un paseo por el centro descubre hermosas casas medievales de los comerciantes y propietarios de barcos, cuidadosamente restauradas. En los alrededores se levanta la iglesia de San Olaf, que impresiona por sus dimensiones ya que es el mayor templo urbano de Dinamarca y en el que sobresale un bonito retablo de madera tallada. Al lado se encuentra el Carmelitekloster, un convento de carmelitas del siglo XV, uno de los ejemplos de arquitectura medieval mejor conservada de Escandinavia.

Isabel Sagüés

Periodista

Isabel Sagüés es periodista y MBA en Administraciones Públicas y Master en Comunidades. Ha dirigido entre otras entidades culturales sin ánimo de lucro la Fundación Canalejas y la Fundación ICO

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