www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Zapatero estrangula la democracia

María Cano
x
mariacanoelimparciales/10/5/10/22
domingo 08 de agosto de 2010, 13:47h
A Zapatero, tan acostumbrado a mandar y a que se le obedezca, que para eso es el presidente del país desde hace seis años, le ha salido un hijo rebelde: Tomás Gómez. Después de tres años ejerciendo la oposición contra Esperanza Aguirre y a pesar de ser el único socialista que ha reconocido con voz alta y clara ansiar ser el candidato del PSOE a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, ahora, su jefe prefiere que de la contienda electoral se ocupe Trinidad Jiménez, ministra de Sanidad. Una cosa es la disciplina de partido y otra muy distinta la autocracia.

Por suerte para todos, en España vivimos en un más que discutible sistema democrático que en casos como este nos salva del golpe de timón sin más. Para el que sepa un poco de Historia, no resultará difícil encontrar escalofriantes paralelismos a mayor escala tanto en el pasado lejano y reciente como en el presente. Pero la propaganda funciona (en manos de medios de comunicación amigos) y el enemigo son los otros. Eso sí, a costa de ingentes cantidades de dinero, deudas ficticias que jamás llegarán a cobrarse y un constante y eficaz lavado de cerebro colectivo.

Pues bien, no todo vale, no todo se compra. Gómez, con sus ambiciones personales y profesionales y sus años de sacrificio a cuestas le ha dicho a Zapatero simple y llanamente que no. Que no piensa tirar todo eso por la borda porque en su iluminación repentina su presidente haya decidido en el último momento que prefiere poner en su lugar a Trinidad Jiménez. No sólo eso, es que además le ha pedido a Gómez que lo acepte y que se retire para dejar el camino limpio a la ministra. Uno presiona, el otro se resiste y la solución: celebrar unas primarias.

Ojalá en todo funcionáramos igual. Ojalá celebrásemos primarias en todos los casos, en todas las regiones y en todos los partidos. Ojalá cambiásemos la Ley Electoral y funcionásemos con listas abiertas. Pero la sociedad española está muy entretenida (y muy bien teledirigida), escuchando a gurús como Belén Esteban o Jorge Javier Vázquez, disfrutando de los éxitos españoles en el Deporte y creyéndose hasta la última palabra que el Ejecutivo utiliza para esconder su absoluta incapacidad para lograr que la economía española remonte.

No es que Tomás Gómez sea santo de mi devoción, ni le admiro como político ni le considero un ser humano excepcional. Más bien al contrario, tras arrasar en las municipales de 2003 y 2007, en las que logró, además de la mayoría absoluta (obtuvo el 75 por ciento de los apoyos), ser el alcalde más votado de España, dio la espalda a sus electores tras la última victoria y se presentó ese mismo año como candidato a la Secretaría General del Partido Socialista de Madrid. Ganó y en el puesto se ha mantenido hasta hoy. Pero admiro su valentía al no dejarse aplastar por la maquinaria del partido y espero impaciente a que comiencen las primarias con la esperanza de que la ciudadanía empiece a familiarizarse con el sistema y se acabe imponiendo al resto.

Zapatero lleva tanto tiempo en su trono que ha olvidado cómo llegó a sentarse en él. El problema es que ya no son los más cercanos los únicos que se dan cuenta de ello. Habrá que ver si su aparato propagandístico logra neutralizar tanta evidencia que, junto con su clamorosa incapacidad para gobernar en una situación tan crítica como la que vivimos, debería ser suficiente no sólo para que electorado ignore sus propuestas en las próximas elecciones, sino para que él mismo recogiera velas y dejara el país en manos de alguien más competente. Por desgracia, todo apunta a que agotará la legislatura. Preparémonos entonces para ver aún unos cuantos traspiés por su parte.

María Cano

Subdirectora de EL IMPARCIAL

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (3)    No(0)

+
0 comentarios