Argentina y Brasil: dos universidades diferentes
domingo 08 de agosto de 2010, 14:37h
Un buen sistema universitario es crucial para promover no solo el crecimiento económico sino también la equitativa acumulación de capital humano. El siglo XXI es el siglo de la enseñanza universitaria en este nuevo mundo globalizado. La Universidad juega un rol central en determinar las posibilidades de cada nación, particularmente de los nuevos países emergentes, de construir una sociedad no solamente prospera económicamente sino también socialmente inclusiva y equitativa. Ninguno de los países que hasta ahora han demostrado capacidad para crecer aceleradamente a lo largo de varias décadas, mejorando así el nivel de vida de su población y abatiendo la pobreza y la indigencia, lo ha podido hacer ni marginando la Universidad ni sin prestar atención a la calidad de la enseñanza que imparte. Todas las naciones exitosas se han preocupado por garantizar un alto nivel en la calidad de su enseñanza universitaria, procurando además que fuesen cada vez más los ingresantes provenientes de sectores socialmente postergados. También estos países exitosos se han preocupado por construir una matrícula universitaria que apuntara hacia el futuro y no estuviese anclada en el pasado, es decir han enfatizado las disciplinas científicas y las nuevas orientaciones tecnológicas en respuesta a las exigencias de la producción y el empleo en el difícil mundo globalizado de esta centuria. Todas las naciones que hoy lideran el crecimiento y la prosperidad mundial apuntan a incrementar el ingreso a la universidad de crecientes contingentes de estudiantes, pero no se pensó nunca en bajar el nivel de exigencias académicas, por el contrario apuntaron a incrementar la matrícula universitaria a partir de un proceso de mejora sostenida de la calidad de la enseñanza del nivel secundario, permitiendo así establecer rigurosos criterios para ingresar a la Universidad.
Veamos ahora la realidad universitaria argentina comparándola con otra nación, desde ya que no elegiremos ni Japón, Australia, Reino Unido, Holanda o Suecia, sino a nuestro socio en el Mercosur. Anualmente se gradúan en Brasil más de 800.000 universitarios mientras nosotros apenas graduamos 95.000, claro que ellos son 192 millones de habitantes y nosotros apenas 40, pero ellos gradúan anualmente 4,2 profesionales cada 1000 habitantes y nosotros apenas 2,4. Hay una enorme diferencia, por eso uno se puede preguntar porque Brasil gradúa 8,4 veces más universitarios que nosotros cuando tienen apenas 3,5 veces más estudiantes. La respuesta es obvia, las cifras de Brasil son las normales en la inmensa mayoría de los países, desde Japón, China, Francia, a México y Chile, las que están a contramano son las nuestras. El sistema universitario argentino maximiza la cantidad de estudiantes pero minimiza la cantidad de graduados, particularmente en las carreras científicas y tecnológicas ya que nuestra matricula sigue anclada en el siglo XIX sin ingenieros, físicos, químicos, matemáticos, agrónomos, es decir sin profesionales para el mundo moderno de la producción. Brasil gradúa en el ciclo normal de las carreras universitarias al 63 por ciento de los ingresantes, nosotros apenas 26.
Estas cifras asombran y nos deberían preocupar ya que nos indican que estamos frente a un muy serio problema. En las universidades estatales cuatro de cada diez estudiantes después de un año completo de estudios apenas aprobó una asignatura y casi tres no aprobó ninguna. Esto significa que mientras en Brasil hay 6,3 estudiantes por cada graduado (en Chile hay 8 y en México 7), en nuestras Universidades estatales hay nada menos que 20, lo cual multiplica el costo que el país todo afronta para tener un graduado; recordemos que este costo es soportado mayormente por la inmensa mayoría pobre que no asiste ni asistirá nunca a la Universidad, por la simple razón que no concluye la escuela secundaria. ¿Cómo se pueden explicar estas grandes diferencias con Brasil? Ninguna respuesta puede omitir que Brasil implanto en 1998 el ENEM (Exame Nacional de Ensino Medio) para los egresados del nivel secundario. Durante el gobierno de Lula más de 40 de las 55 Universidades federales brasileñas adoptaron el ENEM en sus procesos de admisión de estudiantes, incluso algunas exigiendo además el tradicional examen “vestibular”. Argentina invierte en un sistema universitario, muy poco imitado en el mundo, en el cual la inmensa mayoría de los estudiantes no se gradúan cuadruplicando así el costo de tener un profesional. Como son pocos los estudiantes que provienen de familias pobres el sistema argentino no solo es ineficiente sino altamente regresivo socialmente. La Universidad debe estar abierta a todas las clases sociales pero el ingreso debe comprometer el esfuerzo intelectual de los aspirantes. El mundo no va a contramano, vamos nosotros.
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Economista
ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)
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