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Tony Judt. Muere una de las figuras más notables de la historiografía contemporánea

martes 10 de agosto de 2010, 20:27h
El viernes día 6 de agosto murió en Nueva York el historiador Tony Judt, con tan sólo 62 años. Su vida académica se desarrolló en las Universidades de Cambridge, Berkeley, Oxford y Nueva York, de la que era catedrático desde 1987 y dirigía un importante instituto de estudios europeos, el NYU’s Erich Maria Remarque Institute.

En España no era muy conocido hasta que se tradujo, un año después de su aparición en inglés, su libro Postguerra: una historia de Europa desde 1945 (Taurus, 2006), uno de los estudios más completos, rigurosos y amenos sobre la Europa posterior a la Segunda Guerra Mundial. El gran público, no obstante, sólo se enteró de su existencia cuando El País republicó, hace sólo unos meses, uno de sus artículos en New York Review of Books, donde contaba cómo era su vida tras de que la enfermedad degenerativa que padecía le hubiera afectado totalmente a la movilidad de su cuerpo. El relato es impresionante y la lucidez con la que afrontó la situación aún mayor.

Nacido en Londres, de padres judíos, se educó en una escuela hebrea. Durante su juventud militó en un grupo sionista de izquierdas y vivió en una comuna judía. Al estallar la Guerra de los Seis días se alistó como voluntario en el ejército israelí, aunque no combatió. Terminó renegando del sionismo y defendiendo un único Estado para israelíes y palestinos como solución al inveterado conflicto, lo que le valió tan duras como constantes críticas por parte de radicales israelíes.

Judt era además un gran conocedor de la historia francesa de los siglos XIX y XX. Su tesis doctoral versó sobre el socialismo francés de la Provenza antes de la Primera Guerra Mundial. En 1990 reunió algunos de sus trabajos sobre esta materia, que extendió al siglo XX, en French Left: Studies on Labour and Politics in France 1830-1982. Más tarde, se interesó por la historia intelectual francesa. Los estudios sobre esta cuestión dieron lugar a dos libros interesantísimos: Past Imperfect: French Intellectuals, 1944-1956, publicado en 1992, que es una dura crítica al engagement de numerosos intelectuales franceses de postguerra con el estalinismo y el comunismo soviético. Algunos mandarines, como Sartre, quedaban mal parados, lo que hizo que el libro no fuese bien recibido por los émulos de aquéllos, todavía muy afines al humo ya evanescente de la rive gauche.

Invitado a dar unas lecciones por el historiador Fraçois Furet, a quien elogia como maestro en un gesto de bonhomía entrañable, Judt reunió las susodichas, en 1998, tras del título . Con este libro, quiso acercarse a la figura de tres intelectuales que no se dejaron convencer por los totalitarismos. El capítulo introductorio está lleno de pinceladas de los principios metodológicos con los que Judt escribía la historia intelectual. Lo inicia con esta afirmación tajante: “History is not written as it was experienced, not should it be”.

Uno de sus últimos trabajos fue un largo artículo sobre “What is living and what is dead in Social Democracy”, publicado en diciembre de 2009 en New York Review of Books. En él, Judt mostraba los logros de las políticas socialdemócratas europeas tras la Segunda Guerra Mundial y planteaba, de una forma crítica, el desconcierto actual de los partidos socialistas, al tiempo que señalaba algunas cuestiones que deberían centrar el debate ideológico de dichos partidos.

El mejor homenaje es leerlo y auspiciar que algunas de sus obras puedan ser traducidas al español para que lleguen a un público más amplio.
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