Ferragosto en Castelgandolfo
domingo 15 de agosto de 2010, 20:05h
Estamos en Roma. 15 de agosto Fiesta de la Asunción de la Virgen al cielo y aquí, en pleno “ferragosto”, todo está cerrado. Todo, menos los corazones de los que celebramos una de las mayores festividades de Nuestra Señora y de todos aquellos que se acercan al Vaticano para visitar sus esplendidos monumentos y rezar ante las tumbas de los Papas. La más visitada es la de Juan Pablo Segundo, que antes lo fue de Juan XXIII, cuyos restos reposan ya en el interior de la Basílica de San Pedro, tras ser declarado Beato. Recordamos la anterior tumba del Papa Roncalli, adornada por dos coronas de laurel, en plata, que llegaron allí tras la cuestación realizada entre los oyentes de la Cadena SER por el entonces Padre Arias, hoy Juan Arias, redactor de El País.
Los “curiales” se han ido también de vacaciones y los de guardia se han trasladado a Castelgandolfo, la residencia veraniega de los Pontífices, para hacer los deberes en un Estado que no descansa ni en “ferragosto”. Castelgandolfo es una bella villa romana de la zona de los Castelli romanos a donde, como decíamos, van los Papas a descansar. Un descanso en ese lugar que en el Pontificado de Juan Pablo Segundo era más corto, pues a Karol Wojtyla le gustaba pasar alguna semana en la montaña alpina, costumbre que siguió Benedicto XVI hasta el año pasado cuando se le fracturó un brazo en una caída. Por eso, Ratzinger ha vuelto a la vieja usanza y repara su físico en el Palacio Papal de Castelgandolfo, recibe audiencias y prepara futuros documentos y próximos viajes, como el de España del mes de noviembre. Allí no hay “ferragosto” y un último ejemplo ha sido la no aceptación de la dimisión de dos obispos irlandeses por casos de pederastia, lo que significa que el Papa sigue día tras día este doloroso asunto, o el desarrollo de la política internacional o el de las relaciones bilaterales, y volvemos a España con un previsible cambio de nuestro Embajador, Francisco Vázquez, y el estudio detenido de los rumores sobre posibles candidatos, que transmite la guardia permanente de la Nunciatura en Madrid.
Benedicto XVI anda también muy ocupado con el próximo Consistorio en el que creará nuevos Cardenales, hasta completar la cifra de 120 purpurados electores ante la eventualidad de un Cónclave. Hay muchas ciudades importantes sin cubrir su clásico puesto de Cardenal. En España tenemos Toledo y Sevilla, pero el cupo de Cardenales en nuestro país está-dicen por aquí- completo, aunque no sería nada sorprendente que el Papa quisiera premiar a Santiago de Compostela y Julián Barrio luciera capelo. Lo tiene merecido.
Decíamos que hemos estado en Roma, “tutto chiuso” y nos hemos acercado a Castelgandolfo, por donde hemos paseado con viejos conocidos que trabajan en la Santa Sede y con los que hemos recordado acontecimientos históricos que sucedieron tras los muros del Palacio Papal, como la muerte de Pío XII, cuyo cadáver fue fotografiado nada más morir por su médico personal que vendió las imágenes a una revista sensacionalista italiana. El médico irresponsable perdió su puesto y desde entonces las medidas de seguridad ante la muerte de un Papa se han extremado.
Hemos disfrutado de este “ferragosto” romano y del trabajo que hemos visto en Castelgandolfo. La Iglesia no cierra por vacaciones.