municipales francesas
Sarkozy y la izquierda se la juegan por un puñado de votos
sábado 15 de marzo de 2008, 12:16h
Los ánimos están que arden en las filas del partido gubernamental conservador de Sarkozy ante la cita electoral del domingo. Y no es para menos, visto que según el último sondeo antes del cierre de la campaña realizado el viernes, la derecha francesa podría perder ciertos feudos en la segunda vuelta de las municipales. Feudos tan importantes como Marsella, la segunda ciudad de Francia, o Toulouse, donde la derrota de los candidatos salientes de la UMP (Unión por un Movimiento Popular) agravaría las pérdidas sufridas ya en la primera vuelta de hace una semana por los conservadores en ciertas localidades clave como Lyon (este) o Dijon (noreste). París, por su parte, se da ya por perdida, pues es segura la reelección de Bertrand Delanoe.
Según la encuesta realizada por la empresa CSA-Dexia para varios medios franceses, un 46% de electores preferiría tener a partir del domingo un alcalde de izquierdas, frente a un 33% favorable a que su primer ciudadano sea de la derecha. Se trata de un resultado que ha inquietado enormemente al partido conservador. Por eso, en las filas de la derecha, la perplejidad sobre el resultado de la primera vuelta de las municipales –que no fue tan negativo para la UMP como los sondeos habían pronosticado- ha dejado paso a una espera un tanto febril a pocas horas del voto.
Pero también a más de una autocrítica, sobre todo hacia Sarkozy, culpable en cierto modo de que las municipales hayan adquirido ese sabor de test fundamental. A principios de año, el jefe del Estado, partidario de subir el tono de la competición política, declaró un tanto imprudentemente que “las elecciones locales constituyen siempre un desafío nacional”. Pero precisamente ahora, su partido podría perder este domingo unas 30 ciudades de más de 20.000 habitantes y . La izquierda, que ya gobierna en 20 regiones y tiene París, Lyon y Lille, podría ganar cinco o seis departamentos más. En caso de que las urnas confirmaran esas pérdidas, ello significaría un auténtico contra-poder local de izquierdas que repercutiría duramente en el actual gobierno conservador nacional en los próximos meses y reduciría el margen de maniobra del jefe del Estado. De aquí la angustia mal disimulada de las últimas horas por parte de los responsables de la mayoría
gubernamental. “Será muy duro. Todo es muy incierto”, declaró el viernes al diario Le Parisien un diputado de la UMP cercano a Sarkozy.
Así, después de haber negado toda victoria arrasadora por parte de la izquierda en la primera vuelta de hace una semana, los conservadores han empezado a parar golpes en previsión de una derrota y han explicado que no se podrá hacer una lectura
nacional de los resultados de las municipales. “No hay una dinámica nacionalista”, ha martilleado durante toda la semana el Elíseo, sede de la Presidencia de la República. “Cada ciudad es un caso específico”, le ha coreado Matignon, la Presidencia del Gobierno.
Marsella y Toulouse, claves
Precisamente por su dimensión simbólica, todas las miradas están puestas en dos ciudades, Marsella y Toulouse, dos feudos históricos de los conservadores. En la primera, que es la segunda ciudad de Francia, Jean-Claude Gaudin podría salvar por los pelos su actual alcaldía frente al candidato socialista Jean-Michel Guérini. El sondeo CSA da al primero un 51% de votos frente al 49% del segundo. En Toulouse, el alcalde saliente de la UMP, Jean-Luc Moudenc perdería frente al socialista Pierre Cohen por un 49% frente al 51% . Si las urnas confirman este resultado, será la primera vez que la gran ciudad del suroeste de Francia pase a manos de la izquierda desde 1971. Toulouse es una particularidad en el espectro político francés: desde hace decenios, la izquierda gana siempre las elecciones nacionales pero la derecha o el centro siempre se llevan las municipales.
Marsella y Toulouse son también emblemáticas de los casos de otras muchas ciudades, donde la diferencia entre los candidatos de derecha e izquierda es tan pequeña que la partida sigue abierta. Tanto los socialistas como los hombres de Sarkozy lo tienen claro: la astención y el voto de centro decidirán el juego. La primera fue la semana pasada la más alta registrada en unas municipales desde 1959. Por eso el jefe
del Estado y el primer ministro, Francois Fillon, se han pasado los últimos ocho días recordando a los ciudadanos que la “participación cívica” es fundamental. Los votos de los centristas que siguen a Francois Bayrou también serán decisivos. El líder centrista ha dejado libertad de alianza a sus hombres en cada ciudad y la mayoría ha preferido apoyar a los candidatos socialistas.
Pero según han señalado varias encuestas, la orientación del voto de centro no está clara. Por eso los socialistas no lanzan las campanas al vuelo, aunque ya tenga segura París, donde Delanoe incluso se ha permitido rechazar la alianza con el MoDem, el partido de Bayrou. El alcalde saliente de la Ciudad de la Luz tiene ya asegurado un sillón desde el que se lanzará a por el liderazgo del Partido Socialista después del verano, en una abierta competición con Segolene Royal que Delanoe tiene visos de ganar.