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Nuevas drogas para un mundo sin descanso

jueves 19 de agosto de 2010, 19:46h
Cuando pensaba que el mundo de las bebidas energéticas no podría sorprenderme más, la marca líder del sector lanza al mercado un nuevo producto que simboliza perfectamente las presiones de la vida moderna: en realidad no es más que lo mismo de siempre, pero concentrado. En un formato más cómodo de transportar y que no exige tener que “perder tiempo” bebiendo toda una lata de la convencional bebida, quienes necesiten su chute de cafeína –entre otros elementos– lo tienen más cómodo que nunca. Cuando lo vi, no dudé en preguntar a la dependienta si había algún límite de edad para la venta de dicho producto, y su respuesta negativa me hizo temblar ante la idea de un futuro lleno de críos adictos a la taurina.

Este tipo de estimulantes ha obtenido un éxito creciente los últimos años y cada vez está más presente en supermercados, bibliotecas, puestos de trabajo e incluso durante el ocio nocturno. No sólo ponen en peligro de extinción algo tan respetable como la costumbre de echar la siesta, sino que son consecuencia de un ritmo de vida imparable, tanto en lo que respecta a la obligación como a la devoción. Si por los tecnófilos racionalistas fuera, se inventaría algo que nos evitase malgastar nuestras horas con algo tan improductivo como el sueño, o al menos reducirlo a unos cuantos minutos diarios. Cuanto mayor es nuestra esperanza de vida más empeñados estamos en aprovechar cada segundo.

Recuerdo perfectamente un anuncio de bebidas energéticas, de una de las compañías más importantes del mundo, cuya estructura y forma era insultantemente similar a otro, de carácter institucional, en el que se trataba de prevenir contra el uso de drogas ilegales. En el núcleo de ambos, un joven pululaba por una oscura discoteca percibiendo una realidad distorsionada. La diferencia, obviamente, es que en el primero el mensaje venía a decir que era una situación deseable, y en el segundo se presentaba la dimensión negativa. Por un lado se ilegaliza cierto tipo de drogas y por otro se permite la comercialización relativamente descontrolada de productos que persiguen cubrir este mercado. No por casualidad, sino probablemente por hipocresía, el último invento de este sector, utiliza en su nombre la expresión “shot” (que en inglés significa, entre otras cosas, “inyección”).

Esta es una muestra más de la tendencia a solucionar problemas con “remedios” (que al final pueden ser precisamente fuente de más inconvenientes, creando una espiral sin sentido), en vez de tratar de enfrentarnos a los orígenes de éstos.

José María Zavala

Sociólogo

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